|

La tendencia a consumir con los siete tipos de tarjetas que circulan en el mercado continuó durante 2009, pero a un menor ritmo.
Al cierre de diciembre, la Superintendencia de Bancos (BSS) registró un crecimiento del 8,6% de las deudas de los tarjetahabientes. Desde el año 2000 venía creciendo a un 20% en promedio.
Al menos tres factores encuentra Ricardo Intriago, gerente de Pacificard, en la contracción del consumo. En el primer semestre, el cliente con un buen récord crediticio realizó mayores pagos, prefirió utilizar menos la tarjeta y el resultado fue que bajó la deuda.
Para el segundo semestre mantuvo esta misma tendencia, pero, además, se dio la entrega de fondos de reserva, los cuales en buena parte fueron para pagar deudas.
Jorge Moyano, gerente de Planeación y Finanzas de Diners, y Francisco Miño, de Visa Banco Pichincha, señalan además que durante el año pasado las ventas de bienes como electrodomésticos, informática, ropa, juguetes, joyerías, entre otros, bajaron.
Aparentemente no solo fue producto de la crisis sino de la carga impositiva a las importaciones, agregaron los directivos.
Al igual que Intriago, creen que el consumo más bien se enfocó en productos y servicios básicos en comisariatos y restaurantes de comida rápida, que tuvieron un componente inflacionario.
Pero así como los clientes se mostraron más cautos para endeudarse, las instituciones también se mostraron más conservadoras en sus políticas de crédito.
Dado el crecimiento del índice de desempleo, Andrés Jervis, presidente de Unibanco, explica que las instituciones reforzaron el control de la morosidad. Este indicador, a nivel de sistema, subió de 3,8% a 5,1%, entre diciembre 2008-2009, según las SBS.
El Unibanco, por ejemplo, reestructuró las deudas de los clientes en mora temprana y con vencimientos de más de 60 días.
La primera opción consistió en agrupar todos los consumos del cliente y extenderlos a un plazo de tres a 18 meses. Con esto su pago mensual fue más manejable y acorde con sus ingresos. Para la reestructuración de clientes vencidos, el plazo varió de tres a 24 meses.
Las reestructuraciones en Diners y Visa Banco Pichincha fueron mayores en el primer semestre de 2009 y tendió a regularizarse en el segundo semestre.
Pacificard, por su parte, también dio flexibilidad en el plazo y el porcentaje de abonos.
La regulación de las tasas de interés y de las tarifas de los servicios también llevó a algunas entidades a hacer ciertos ajustes.
Según Jervis, fueron más selectivos en otorgar crédito a sus clientes así como en la incorporación de nuevos. Desde 2007, esta entidad especializada en consumo debió excluir a más de 100 000 personas del sistema de crédito.
A diciembre pasado, la SBS registró 2,9 millones de tarjetahabientes con crédito; esto es 5,3% más que en 2008.
En general, las entidades buscaron optimizar sus costos operativos y no sacrificar los servicios.
Aunque la rentabilidad de este negocio sí bajó, de USD 11,7 millones, en diciembre 2008, a 7,8 millones, en diciembre 2009.
El número de actores también se contrajo, tras la salida de Crediandes de Banco de los Andes en liquidación. También desapareció Mi Socia, de Banco Solidario.
A partir de junio pasado, esta última entidad optó más bien por sacar una tarjeta de débito Cuotafácil Solidario y ya cuenta con 6 000 tarjetahabientes.Fuente El Comercio Articulos recientes:
Articulos anteriores:
Comparte este articulo en: 
 |