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El Hotel Quito bajó su valor tras una jugada correísta

La venta del hotel a un consorcio chino ha sido criticada.

Desde que el Hotel Quito fue vendido, en 2016, ha estado en medio de la polémica. Inclusive la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA) y el Colectivo Hotel Quito es Quito detallaron las irregularidades de la venta.

Desde la CNA se señaló que uno de los principales responsables de la venta irregular era Richard Espinosa, exdirector del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), pues no habría informado a tiempo a los miembros del directorio del Biess sobre la venta.

También, se señaló un sub-avalúo del bien patrimonial, que fue el primer hotel de lujo de la capital.

Marcelo Larrea, representante del colectivo ciudadano, indicó – en una pasada entrevista con LA HORA– que el bien fue vendido por 30, 8 millones de dólares. Un precio “irrisorio”, aseguró Larrera, ya que solo el terreno, de 3.3 hectáreas estaba valorado en 120 millones de dólares.

Pero ese no sería el único perjuicio dentro de la venta. Desde 2016, el Hotel se ha descapitalizado.

Sin ‘inyección’ de dinero

Un año antes de concretarse la venta a la empresa China Road and Bridge Corporation, Price Waterhouse realizó un informe en el que se valoró el hotel como bien inmueble y como negocio.

El valor patrimonial, incluidos los activos no operativos se estimaba en un valor entre 26,6 millones de dólares a 37,4 millones.

Eso hacía que el valor de la venta sea superior. Incluso en una subasta pública se había fijado que el bien cueste 35 millones de dólares. Pero, al no haber un comprador interesado, Espinosa dijo que los 30,8 millones que recibiría el IESS significarían una rentabilidad a largo plazo de hasta millones a 2,4 de dólares al año. Lo cual era superior a los 333.000 dólares anuales generaba hasta 2015.

Aunque el consorcio comprador ofreció una inversión millonaria para el hotel, recién en 2023 iniciaron trabajos de remodelación. A la descapitalización del hotel se sumó la pandemia. Es así que, siendo un hotel patrimonial e histórico, su ocupación es baja y sus precios de alojamiento van desde los 60 dólares. Además, en booking es uno de los últimos en ser recomendado.

Aunque en 2017 hubo una buena situación financiera, según el exgerente del hotel, Washington Muñoz, padre del candidato a la alcaldía de Quito, Pabel Muñoz, las ganancias aún eran pequeñas. En 2018, Muñoz renunció a la gerencia del hotel que seguía saliendo a pérdida. Muñoz decía – en su carta de renuncia– que el problema del hotel era la fuerte carga laboral y los beneficios excesivos del contrato colectivo. Y que solo en su administración había pagado $956.000 por jubilaciones.

Sobre la baja ocupación el hotel reconoció que una de las mayores afectaciones fue “la poca participación y presencia de CRBC en el hotel».

Lo que Muñoz no dice es que fue él quien, en 2017, transfirió la propiedad de los activos más valiosos del hotel: terrenos y edificios, directamente a la empresa china CRBC. Ahí inició la reducción del capital social (aportaciones realizadas por los socios a una sociedad mercantil ) del bien patrimonial.

Desde entonces, el plan del consorcio internacional ha sido levantar torres en el predio, pero el proyecto ha sido detenido porque el hotel es considerado un bien patrimonial y solo se pueden realizar intervenciones internas, que no impacten en la fachada como una joya arquitectónica. Milton Barragán, arquitecto y escritor, señala que este bien representa la memoria de los quiteños pues ha visto pasar seis décadas de historia. “Defender el patrimonio no es solo defender el pasado, sino anticipar al futuro, cuando se pretende dañar”.

Licencia habilitada

Al momento, la única licencia habilitada en el hotel construido en 1960 es la que permite la rehabilitación de los pisos 5 y 6, donde se están cambiando las alfombras, la mampostería y las paredes internas en habitaciones.

“El que tiene que invertir ahí es el promotor, la ciudad no tiene que invertir si el predio no es público”, dice el Secretario.

Construcción de hasta seis pisos

El predio del hotel Quito estaba  dentro de un ficha inventariada que lo protegía, pero eso no incluía el área sur, donde se planeaban construir las torres. Pero la ficha se actualizó y se incluyó dicha ala como parte del área histórica.

La empresa China Road and Bridge Corporation adquirió tanto el predio del hotel, como el de al lado, donde funcionan los parqueaderos. “La diferencia es que el predio de al lado, el esquinero, no cuenta con una ficha de inventario, no está catalogado como patrimonial, por lo tanto el proceso es distinto”, señala Marín.

Si bien, sobre este terreno no se debe seguir el proceso que en uno patrimonial, al ubicarse en La Floresta tiene condiciones que no existen en otros sectores de la ciudad.

En La Floresta hay una ordenanza especial (Plan Especial de La Floresta), que se aprobó en 2011, que determina – por ejemplo– que solo se puede hacer construcciones con una altura máxima de seis pisos.

“El proyecto no ha ingresado acá a la secretaría. Extraoficialmente, porque eso va a la entidad colaboradora, entendemos, por consultas que no han sido oficiales, que sí se está proponiendo seis pisos”, detalla Marín.

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