Las pirámides de Egipto no solo desafiaron al tiempo. También parecen haber desafiado a la tierra cuando tiembla.
Una investigación científica analizó la respuesta sísmica de la Gran Pirámide de Guiza y encontró que su diseño reduce el riesgo de daños graves durante un terremoto. La clave está en una combinación de geometría, masa, cimentación y comportamiento vibratorio.
¿Por qué resisten los sismos?
La Gran Pirámide tiene una base amplia y una altura que disminuye progresivamente hasta la cima. Esa forma concentra gran parte del peso en la parte inferior y baja el centro de gravedad.
Además, la estructura no vibra al mismo ritmo que el suelo. Según el estudio, el terreno registra una frecuencia cercana a 0,6 Hz, mientras que la pirámide vibra alrededor de 2,3 Hz. Esa diferencia evita la resonancia, uno de los fenómenos que puede amplificar los daños durante un sismo.
Millones de bloques que actúan como una unidad
La pirámide de Keops fue construida con unos 2,3 millones de bloques. Aunque no todos están unidos de la misma forma, el estudio señala que la estructura se comporta como un cuerpo sólido capaz de disipar la energía sísmica.
Las juntas entre bloques, las cámaras internas y la cimentación sobre caliza también ayudan a absorber vibraciones sin comprometer la estabilidad general.
Contexto
La Gran Pirámide fue levantada hacia el 2600 a. C. como tumba del faraón Keops. Originalmente medía cerca de 146,6 metros de altura y durante siglos fue la construcción más alta del mundo. Su resistencia no significa que los egipcios conocieran la ingeniería sísmica moderna, sino que su experiencia constructiva, basada en observación y ensayo, produjo una arquitectura extremadamente estable.


