Según datos del INEC y la Cámara de la Pequeña Industria del Guayas (CAPIG), las microempresas y las PYMES representan más del 99.6% del sector empresarial del país, consolidándose como uno de los principales motores de la economía y, según el Ministerio de Economía y Finanzas, en 2025 generaron el 54% de empleo de todas las actividades empresariales. Sin embargo, en un entorno marcado por la transformación digital, los cambios económicos y nuevos desafíos operativos, fortalecer la gestión de riesgos se ha convertido en un factor clave para garantizar la continuidad y el crecimiento de estos negocios.
Hace algunos años las empresas concentraban sus esfuerzos principalmente en proteger sus activos físicos. Hoy, el panorama es diferente, los ciberataques, las interrupciones operativas, los cambios regulatorios o los eventos climáticos forman parte de un escenario que exige una visión más amplia sobre la protección empresarial.
Frente a este escenario Andrés Baez Gerente Técnico de Novaecuador, comparte cinco riesgos que toda PYME debería evaluar para estar mejor preparada frente a cualquier riesgo que podría enfrentar, estas son:
- Interrupción del negocio: incendios, daños en infraestructura, cortes de energía o eventos externos pueden detener parcial o totalmente la operación de una empresa. Más allá de las pérdidas materiales, este tipo de situaciones puede afectar los ingresos, la relación con clientes y proveedores, e incluso comprometer la continuidad del negocio.
- Riesgos tecnológicos y ciberseguridad: la transformación digital ha incrementado la exposición a amenazas como el robo de información, los fraudes electrónicos, los ataques informáticos o las interrupciones de sistemas. Hoy incluso las pequeñas empresas manejan información crítica cuya pérdida puede generar consecuencias financieras y reputacionales.
- Riesgos asociados al talento humano: accidentes laborales, enfermedades, la salida de colaboradores estratégicos o la ausencia de planes de continuidad pueden afectar la productividad y la capacidad operativa de una organización.
- Responsabilidad frente a terceros: las empresas pueden enfrentar reclamos por daños involuntarios derivados de sus productos, servicios u operaciones, generando costos importantes y afectando la confianza de clientes, proveedores y aliados.
- Riesgos financieros y de continuidad empresarial: factores como los cambios en el entorno económico, la disminución de la demanda, la dependencia de pocos clientes o proveedores y otros eventos inesperados pueden poner en riesgo la estabilidad financiera de una empresa si no se gestionan oportunamente.
«Las empresas más exitosas no son necesariamente las que enfrentan menos riesgos, sino las que logran identificarlos a tiempo y toman decisiones para gestionarlos. Muchas PYMES todavía creen que estos desafíos solo afectan a las grandes compañías o esperan a que ocurra un incidente para actuar; anticiparse permite proteger el patrimonio, mantener la continuidad del negocio y dar mayor tranquilidad para seguir creciendo«, señala Andrés Baez Gerente Técnico de Novaecuador.
Por ello, el especialista recomienda que las PYMES revisen periódicamente sus estrategias de protección y que, al momento de contratar un seguro, no centren su decisión únicamente en el costo de la póliza. También es importante analizar el alcance de las coberturas, los montos asegurados y el respaldo que ofrece la aseguradora, ya que una asesoría especializada permite construir soluciones acordes con la realidad y las necesidades de cada negocio.
Asimismo, considera que amenazas como los ciberataques, el robo de información, los fraudes electrónicos y las interrupciones tecnológicas seguirán ganando relevancia. A estos desafíos se suman factores como los eventos climáticos, los cambios regulatorios y las afectaciones en las cadenas de suministro, por lo que incorporarlos dentro de la planificación empresarial permitirá a las PYMES responder con mayor resiliencia y sostener su crecimiento en un entorno cada vez más dinámico.


