Hace cerca de una década nació la idea de aprovechar las aguas de los páramos que provienen de las vertientes del volcán Carihuairazo, en la comunidad de Yatzaputzán, parroquia Pilahuín, en el occidente de Ambato.
Pero no fue sino hasta hace seis meses que se logró cristalizar el proyecto a través del microemprendimiento comunitario Urku Yaku (o Agua del Páramo), agua natural, purificada y envasada.
El objetivo era aprovechar el agua de una de las quince vertientes de los páramos que cuida la comunidad, tomando en cuenta que Yatzaputzán tiene a su cargo la conservación de 1.500 hectáreas, en las que no se puede realizar ningún trabajo agrícola ni cacería.
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Se hizo la gestión para obtener la concesión de la vertiente Peña Blanca, que tiene una capacidad de 6 litros por segundo, de la cual se aprovecha alrededor de un cuarto para el envasado de Urku Yaku, indicó Alejandro Tamaquisa, gerente-administrador del microemprendimiento.
Una vez que se tuvieron el permiso de la concesión y los estudios para la puesta en marcha de la envasadora del agua del páramo, el obstáculo fueron los recursos económicos para ponerla en marcha con la construcción del local y la maquinaria.
“Es así que, luego de tres reuniones en Yatzaputzán (conformada por 400 comuneros), se decidió que los que deseen aportar recursos económicos para sacar el emprendimiento comunitario sigan. En primera instancia estuvimos 50 personas; al final quedamos 35 socios en la lucha. Pusimos $ 1.500 cada uno, pero hay más cosas por hacer”, aseveró Tamaquisa.
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Urku Yaku tiene propiedades porque es fresca y natural de la vertiente, aunque antes del embotellado se la pasa en la purificadora por tres filtros y es ozonizada.
Un mercado con posibilidades
Por el momento, los principales clientes de Urku Yaku son de algunas instituciones públicas, comunidades y tiendas de zonas cercanas. También hay una persona que llega desde Guayaquil para llevar desde la planta alrededor de 100 botellones.
Tienen presentaciones en botellones de 20 litros, de los cuales sacan entre 70 y 80 en la semana. Botellones de 10 litros, botellas de 6 litros, de 1.000 ml, 600 ml y 300 ml.
Actualmente, los socios hacen un estudio para ver la posibilidad de disminuir el valor con la finalidad de competir con otras marcas, porque el objetivo es seguir creciendo en el mercado nacional y que el eslogan del emprendimiento, “Cada gota que consumes, respaldas la vida de quienes protegen el páramo”, sea parte de la vida de los ecuatorianos.
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El gerente-administrador de Urku Yaku recuerda que los antepasados vivían de los páramos, porque ahí tenían el ganado bravo, llamingos, borregos y trabajaban en la agricultura, lo cual en la actualidad está restringido, pero ven en Urku Yaku y otros emprendimientos comunitarios las alternativas para obtener los recursos económicos para el sustento de las familias.
El plan de manejo de páramos permite trabajar con algunos emprendimientos comunitarios —entre ellos Urku Yaku—, aprovechando el agua de las vertientes, indicó Carlos Tabares, director de Recursos Hídricos del gobierno provincial de Tungurahua.
Los proyectos son importantes porque se encaminan al fortalecimiento socioproductivo de la comunidad, para lo cual el gobierno provincial brinda apoyo técnico y legal para la obtención de permisos y normas con la finalidad de que, en este caso, el agua sea de buena calidad.
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A cambio, los comuneros se encargan de conservar los páramos porque la frontera agrícola está a 3.600 metros sobre el nivel del mar; por lo tanto, el agua se mantiene pura en su estado natural.
Se va a trabajar con otros departamentos del gobierno provincial de Tungurahua para continuar con el apoyo, ahora para que se abran más puertas de comercialización.
Alternativas amigables con el ambiente
“A través de los planes de manejo de páramos, se buscan alternativas que sean amigables con el ambiente, principalmente en los servicios ambientales que puede brindar el páramo, como la dotación de agua, y en este sentido se apoyó la iniciativa de un grupo de la comunidad de Yatzaputzán”, indicó Hipatia Hinojosa, jefa de la unidad de Conservación Ambiental del gobierno provincial de Tungurahua.
Los comuneros generaron el emprendimiento con sus propios recursos económicos; desde el gobierno provincial se apoyó con asistencia técnica y capacitación al grupo, con la finalidad de establecer no solo la producción, sino también la conservación del páramo.
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Se hace el seguimiento de la conservación del páramo a través de promotores ambientales, que se encargan de realizar el monitoreo, control y vigilancia para evitar factores o fenómenos que vayan en contra de los páramos.
Además, la capacitación no es específicamente solo sobre la calidad del agua, sino en forma integral para que la comunidad sepa cómo cuidar el ecosistema páramo, porque el recurso hídrico es el elemento importante para que funcione el proyecto.
“Lo que se hace es proteger las vertientes mediante recorridos de los promotores para evitar la presencia de ganado y que así no disminuya la calidad del agua que llega a la envasadora, porque es un aprovechamiento racional del recurso hídrico del páramo”, aseveró Hinojosa.
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El proyecto permite generar recursos económicos para la comunidad y, a su vez, contribuye a la conservación de los páramos. Se puede replicar en otros sectores, siempre y cuando haya un manejo adecuado de los ecosistemas.



