El celular que millones de personas llevan hoy en el bolsillo podría dejar de ser reconocible en apenas cinco años. Elon Musk sostiene que la inteligencia artificial (IA) provocará una transformación radical de estos dispositivos.
Durante una entrevista con el podcast The Joe Rogan Experience, el empresario calculó que el cambio podría producirse en un plazo de cinco o seis años, alrededor de 2030 o 2031.
La predicción no significa necesariamente que los teléfonos vayan a desaparecer físicamente. Musk apunta a que dejarán de funcionar como los actuales, basados en aplicaciones, sistemas operativos y menús.
En su escenario, la IA se convertiría en el verdadero centro de la experiencia. El usuario ya no tendría que buscar una aplicación para realizar cada tarea.
Una orden podría ser suficiente para obtener una respuesta, generar una imagen, crear un video, reproducir audio o ejecutar una determinada acción. La IA interpretaría la petición y se encargaría del resto.
El empresario describió el futuro teléfono como un “nodo periférico para la inferencia de IA”. Los servidores y la inteligencia artificial integrada en el propio dispositivo trabajarían de manera conjunta.
Este modelo también podría reducir el protagonismo de Android y iOS. En lugar de utilizar decenas de aplicaciones independientes, el usuario tendría una puerta de acceso única a servicios gestionados por inteligencia artificial.
La IA incluso podría anticiparse a determinadas necesidades y generar contenido en tiempo real, según la visión de Musk. Eso convertiría al celular en un dispositivo mucho más dependiente de la inteligencia artificial que de las aplicaciones tradicionales.
Por ahora, se trata de una predicción y no de una fecha confirmada para la desaparición de los smartphones. Pero si Musk acierta, la próxima gran revolución tecnológica no será fabricar un celular más potente, sino convertirlo en algo tan diferente que el concepto de “teléfono” podría quedar obsoleto.


