El presidente Volodimir Zelenski justificó la ofensiva aérea sobre Moscú como presión para detener la guerra, mientras Rusia denunció un ataque terrorista masivo.
El Ministerio de Defensa de Rusia reportó el mayor ataque con drones de ala fija perpetrado por Ucrania contra Moscú y otras 14 regiones, resultando en al menos cuatro civiles fallecidos y 16 heridos. La ofensiva aérea, ejecutada durante la última jornada, fue justificada por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, como una medida de presión estratégica para forzar al Gobierno ruso a detener el conflicto armado.
Las fuerzas de defensa antiaérea rusas interceptaron 556 artefactos sobre diversas localidades, la península de Crimea y los mares Negro y Azov. A pesar del despliegue de protección en la capital rusa, varios proyectiles impactaron en zonas residenciales de las ciudades de Jimki, Mitischi, Krasnogorsk e Istra, provocando incendios y el colapso parcial de viviendas unifamiliares en construcción.
Impacto en infraestructuras y objetivos estratégicos
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) detalló que la operación de largo alcance golpeó objetivos situados a más de 500 kilómetros de la frontera. Entre los puntos afectados se encuentran la refinería de Moscú, operada por Gazprom, las plantas de bombeo de crudo de Sonechnogorska y Volodarskoye, y la fábrica de semiconductores de la empresa Angstrem.
Por su parte, el alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, confirmó que doce heridos corresponden a empleados de la planta de refinación. La intensidad de las detonaciones obligó a suspender temporalmente las operaciones comerciales en los aeropuertos internacionales de Moscú, reportándose caídas de fragmentos en las inmediaciones de la terminal de Domodédovo.
Reacción diplomática y contraofensiva militar
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, condenó la incursión calificándola como un ataque terrorista masivo financiado por la Unión Europea. La funcionaria denunció que las trayectorias de los vectores apuntaron hacia zonas pacíficas y propiedades particulares, responsabilizando directamente a la oficina de la presidencia ucraniana por estos hechos.
Como respuesta, las fuerzas rusas desplegaron un contingente de 287 drones de ataque —incluyendo modelos Shahed, Gerbera e Italmas— hacia el territorio ucraniano. La Fuerza Aérea de Ucrania reportó la neutralización de 279 de estos aparatos, admitiendo que ocho vectores consiguieron impactar de forma efectiva en siete emplazamientos estratégicos no especificados del país.


