LO QUE PRESUNTAMENTE desató la furia de un capo mexicano, en contra de un grupo de agentes de tránsito de Manta, habría sido el ‘pateo’ de siete millones de dólares. Este sería el origen de la serie de hechos violentos que terminaron con la vida de cinco vigilantes manabitas y que incluso han dejado víctimas colaterales, de acuerdo con información proporcionada por una fuente policial.
“Lo que se sabe y que incluso comentan quienes conocieron a los agentes fallecidos es que ellos se apropiaron de un dinero que no les pertenecía, traído por el mexicano para comprar droga. Ellos tomaron la plata a cambio de no reportarlo con la policía. Eran siete millones de dólares”, indicó.
1 persona fue detenida en Bahía de Caráquez, cantón Sucre, horas después del atentado en el velatorio de Moreira.

El operativo en el que participaron presuntamente los cinco vigilantes asesinados y otros dos, se realizó entre los meses de abril y mayo de 2022.
Según la fuente, al parecer Andrés Agustín Moreira Cedeño, el último de los asesinados (16 de mayo en un inmueble de Urdesa central, norte de Guayaquil), comandaba al grupo de agentes cuando detuvieron la marcha del carro en el que se movilizaba el narco mexicano.
“Al que pararon era un mafioso del cártel de Jalisco Nueva Generación, grupo delictivo dedicado al narcotráfico y tráfico de armas. Ellos (agentes) no midieron la gravedad de sus actos, quizás pensaron que se iban a quedar con la plata y que esto no iba a traer consecuencias. A los pocos días uno de ellos fue el primero en pagar por lo que hicieron”, relató.
El primer uniformado en ser victimado fue Hugo Samuel Mendoza Rezabala, de 33 años, quien también se desempeñaba como presidente de la Asociación de Agentes Civiles de Manta. Dos meses después mataron a Jimmy Torres Palacios. En marzo de este año, a Kliver Mantilla Palma. El 3 de mayo pasado, a Luis Mieles Hermidas (ver infografía).
El informante reveló que a raíz del asesinato de Mendoza se desató una serie de amenazas en contra de los agentes manabitas. Sin embargo, ellos no habrían denunciado ni tomadas medidas de seguridad.
Refuerzos:
Cuatro días después del atentado en el velatorio, el lunes 22 de mayo, otros 260 policías fueron asignados a la ciudad de Manta.
“Aún faltan dos de la lista. Los crímenes no son hechos aislados. Es preferible que hayan salido del país. A raíz del segundo o tercer muerto, uno de los agentes se contactó con el narco mexicano y ofreció devolverle el dinero. Imaginaron que así podían parar esta cadena de muertes, pero ya era imposible, la mafia no perdona, el capo ya no quería la plata, quería sus vidas, ya estaban advertidos. Para estas mafias es fácil obtener el dinero, pero consideran una insolencia lo hecho por los agentes”, argumentó.
Moreira Cedeño, de 34 años, había solicitado la separación voluntaria de la Agencia de Tránsito de Manta. Desde hace varios meses su vida había dado un cambio radical. Tras abandonar su trabajo comenzó a vivir con lujos, compró propiedades, se transportaba en carros de alta gama. “Todo hacía presumir que andaba en negocios ‘chuecos’ o que el dinero obtenido no era legal”, manifestó el investigador.
Prueba de esto es que su viaje a Guayaquil lo hizo en un vehículo Toyota con vidrios blindados y que la mujer que lo acompañaba, quien al parecer era su pareja sentimental, también viajaba en un carro de similares características, pero de diferente marca.
La tarde de este sábado 27 de mayo, cerca de las 15:30 se confirmó el deceso de Brallan Steven Moreira Barreiro, quien luchaba por su vida en una casa de salud de Portoviejo, capital de la provincia de Manabí. Él fue una de los heridos durante la balacera en el velatorio de Moreira.




