El informe GEM 2025 revela que Ecuador ocupa el segundo lugar mundial en emprendimiento temprano, aunque la mayoría de negocios aún nace por necesidad y pocos logran superar los primeros tres años.
Ecuador mantiene intacta su vocación emprendedora. El país volvió a ubicarse entre los líderes mundiales en creación de nuevos negocios y alcanzó el primer lugar en América Latina en actividad emprendedora temprana.
Sin embargo, detrás de esa cifra alentadora emerge una realidad más compleja: miles de emprendimientos nacen, pero pocos consiguen mantenerse en el tiempo.
El nuevo informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2025-2026 confirma que Ecuador ocupa el segundo puesto a escala global —solo detrás de Angola— en la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA).
El indicador alcanzó el 29,63 %, lo que significa que tres de cada diez ecuatorianos entre 18 y 64 años están iniciando un negocio o gestionan uno con menos de 42 meses de funcionamiento.
Para María Luisa Granda, Decana de ESPAE, Escuela de Negocios de Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), el dato refleja una tendencia histórica del país.
«Ecuador siempre ha estado entre los primeros lugares del ranking mundial de emprendimiento. El problema no es cuántos negocios nacen, sino cuántos logran sobrevivir«, explica en una entrevista en la revista Forbes Ecuador.
El desafío de sostener los negocios
Y es precisamente ahí donde aparece la principal alerta del estudio. Mientras el entusiasmo por emprender sigue creciendo, la permanencia de los negocios cayó de forma drástica. En 2025, apenas el 6.52 % de los emprendimientos logró consolidarse después de los primeros tres años y medio de operación. En el período anterior esa cifra era del 13.26 %.
La fragilidad del ecosistema tiene varias explicaciones. Según la investigación, la principal causa del cierre de negocios sigue siendo la falta de rentabilidad. Pero este año apareció con fuerza otro factor: la inseguridad.
Muchos pequeños comercios, restaurantes y negocios familiares han debido reducir horarios o limitar operaciones por temor a la violencia. «Locales que antes trabajaban hasta las diez de la noche ahora cierran a las seis. Eso impacta directamente en sus ingresos», señala Granda.
El informe también muestra que emprender en Ecuador continúa siendo, en la mayoría de casos, una necesidad antes que una oportunidad. El 91,5 % de los emprendedores afirmó haber iniciado su negocio porque no encontró empleo o porque sus ingresos eran insuficientes. La cifra incluso supera la registrada en 2024.
La pandemia dejó una huella profunda en esta transformación laboral. Muchas personas que perdieron sus empleos nunca regresaron al mercado formal y encontraron en el emprendimiento una salida económica. Al mismo tiempo, nuevas generaciones priorizan independencia, flexibilidad y trabajo remoto frente a esquemas laborales tradicionales.
Jóvenes y profesionales impulsan la nueva ola emprendedora
Los jóvenes son hoy el motor principal de la actividad emprendedora. El grupo entre 25 y 34 años concentra el mayor porcentaje de nuevos negocios, seguido por los emprendedores de 18 a 24 años. En contraste, la participación de adultos mayores disminuyó.
Pero el GEM 2025 también revela un cambio importante en el perfil de quienes emprenden. Por primera vez, la mitad de los emprendedores en etapa inicial tiene educación universitaria o estudios de posgrado. En 2024, predominaban personas con secundaria completa.
El dato refleja que cada vez más profesionales buscan generar ingresos propios ante las limitaciones del mercado laboral. Para los investigadores, esto podría representar una ventaja en términos de sostenibilidad futura, debido a mayores capacidades técnicas y administrativas.
Otro de los temas que gana protagonismo es la inteligencia artificial. El estudio incorporó un nuevo bloque de preguntas sobre digitalización y uso de herramientas tecnológicas. Los emprendedores reconocen que la IA puede acelerar procesos, mejorar precisión y aumentar competitividad.
Sin embargo, todavía existen barreras importantes. El costo de plataformas digitales, la falta de capacitación y las preocupaciones sobre ciberseguridad limitan su adopción, especialmente entre pequeños negocios.
Innovación y financiamiento, las tareas pendientes
La digitalización avanzó aceleradamente después de la pandemia, pero aún persisten brechas. Muchas empresas utilizan redes sociales para promocionar productos, aunque pocas aprovechan herramientas de análisis de datos o automatización para expandirse y tomar decisiones estratégicas.
El informe también identifica debilidades estructurales del ecosistema emprendedor ecuatoriano. Una de las más importantes es el acceso al financiamiento. Mientras la banca tradicional continúa enfocada en empresas grandes, los nuevos emprendimientos requieren capital semilla, inversionistas ángeles y programas de acompañamiento.
Además, gran parte del emprendimiento nacional sigue concentrado en actividades comerciales de bajo valor agregado. Los expertos advierten que comprar y vender productos no genera suficiente innovación ni dinamismo económico.
Por eso, el desafío para Ecuador ya no es únicamente impulsar más emprendimientos, sino construir negocios sostenibles, basados en conocimiento, innovación y tecnología.
El estudio GEM, elaborado por un consorcio de universidades integrado por ESPAE-ESPOL, UTPL, Universidad de Cuenca, UEES y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, deja una conclusión clara: Ecuador conserva su espíritu emprendedor, pero necesita mejores condiciones para que esas ideas sobrevivan, crezcan y se conviertan en motores reales de desarrollo económico.


