Duele en el alma, y es imposible pasar por alto el golpe anímico que significa haber visto caer a La Tri en su debut mundialista, pero las matemáticas y las posibilidades matemáticas siguen intactas, por lo que el combinado nacional tendrá que darlo absolutamente todo en los dos duelos restantes. La plantilla ya viró la página y regresó de inmediato a su ciudad base, completamente mentalizada en cobrarse la gran revancha futbolística.
La delegación de Ecuador ya retornó a Columbus y, a pesar del trago amargo sufrido ante Costa de Marfil, la fiel hinchada tricolor volvió a hacerse presente en los exteriores de la concentración. Con banderas, cánticos y banderas, los aficionados brindaron valiosas palabras de aliento a los jugadores, demostrando que el apoyo al proceso sigue firme en las buenas y en las malas.
Bajo el mando de Sebastián Beccacece, La Tri tiene planificado volver a los entrenamientos esta misma tarde, sesión en la que el cuerpo técnico comenzará a corregir los errores del debut y a preparar la estrategia para el duelo clave contra la selección de Curazao. Este compromiso se vuelve de vida o muerte y totalmente determinante si el equipo de todos quiere mantener vivas las posibilidades reales de clasificación a los 16avos de final de la cita máxima.



