A pesar de haber pasado la primera revisión de Fondo Monetario Internacional (FMI), se ciernen dudas sobre los resultados del programa de austeridad del Gobierno. Con corte a julio de 2019, el déficit fiscal acumulado del Presupuesto General del Estado (PGE) llegó a -$1.195 millones. Esto significa más del doble que el déficit alcanzado en igual periodo de 2018, cuando se llegó a -$528 millones.
Según Fausto Ortiz, exministro de Economía, el déficit fiscal salió de la zona de control. “En julio se acumuló el 75% del déficit que se tuvo en primer semestre. La meta de ajuste y caída de déficit fiscal para cierre de 2019 se hace lejana”, comentó.
Por su parte, Jaime Carrera, miembro del Observatorio de la Política Fiscal, comentó que gran parte del problema radica en que el Gobierno no está dispuesto a realizar el ajuste en la velocidad y profundidad requerida. “El gasto corriente sigue en los mismos niveles y los ingresos tributarios no crecen en la proporción que se necesita. Además, la mayoría del ajuste sigue recayendo en la inversión pública”, aseveró.
Asimismo, Carrera consideró que, en la primera revisión, el FMI fue muy magnánimo con el país y que el no cumplimiento de metas es un escenario muy probable, que se deberá enfrentar en la revisión de marzo 2020.
Números en rojo
Los dos analistas proyectan que el déficit a final de año sería de más de -3.000 millones de dólares, cuando la meta establecida con el multilateral es de -2.000 millones.
Las principales vías de corrección de esta situación estarían en aumentar los ingresos tributarios (reforma impositiva a través de la Asamblea), mayor esfuerzo para reducir gasto operativo y de sueldos en el sector público, y revisión de los subsidios a los combustibles.
“Da la impresión de que el Gobierno está buscando dejar que la próxima administración afronte el ajuste mayor. Por eso, en 2020 también se esperaría un déficit parecido al de 2019, o incluso más alto”, concluyó Carrera.
No todo es ajuste
Santiago García, economista y docente de la Universidad Central, expresó que, en vista de que el enfoque del acuerdo con el FMI es recesivo, el país debe, de manera urgente, desarrollar una agenda complementaria que reactive la economía.
EL DATO
A mediados de julio, el BID destacó los esfuerzos de Ecuador por reducir el déficit fiscal desde 2008 a 2017, en cifras de 0,9% al 4 y 5%.Esta agenda debería tener, a criterio de García, un programa para fomentar la inclusión financiera, para trabajar más y mejor con la banca pública y privada, además de las organizaciones de la Economía Popular y solidaria y así evitar que se privilegie el crédito de consumo sobre el productivo. Finalmente, estaría la creación de un fondo de fomento productivo con las regalías de la actividad minera.
“Si no se toman medidas urgentes tanto 2019 como 2020 serán años perdidos, y la recuperación económica tomará al menos cuatro años más. El ajuste fiscal es inevitable, pero no es lo único que debemos hacer”, recalcó. (JS)
Las cifras
Acumulación
PGE a julio
2017 -$2.279 millones
2018 -$528 millones
2019 -$1.195 millones
Déficit Fiscal Acumulado PGE a julio
2017 -$5.838 millones
2018 -$3.352 millones
2019 -$3.617 millones*
Meta FMI -$2.000 millones
*Proyección de analistas económicos


