Eficiencia energética y reducción de la huella
Por ejemplo, para impulsar la eficiencia energética, muchos hoteles suelen aplicar medidas para disminuir la luz y el gas. Ello lo logran a través del uso eficiente de elementos como el aire acondicionado y la calefacción.
También se dispone de iluminación LED y sensores para el apagado automático de las lámparas para maximizar el ahorro energético. Y, por si fuera poco, logran la optimización en las cámaras frigoríficas y la cocina.
Parte de lograr la eficiencia energética es integrar soluciones tecnológicas y realizar auditorías periódicas que garanticen un consumo responsable. Y estas marcas hoteleras lo toman en cuenta.
Gestión del agua y reducción de residuos
Optimizar el recurso hídrico representa un desafío complejo para cualquier gran infraestructura turística moderna. En ese caso, los ingenieros diseñan redes de reutilización para aguas grises en riego y limpieza.
También se suelen utilizar aireadores en la ducha para reducir el caudal sin necesidad de afectar la presión. De esa forma, los clientes pueden disfrutar de su estancia mientras ayudan a ahorrar el líquido vital.
En cuanto a los residuos, las marcas hoteleras comprometidas con la sostenibilidad seleccionan proveedores locales que usan embalajes biodegradables. Así, es posible eliminar los plásticos de un solo uso.
Los restaurantes integran programas estrictos para minimizar el desperdicio diario de comida preparada. Los restos orgánicos se transforman en abono mediante procesos de compostaje industrial avanzado.
Arquitectura bioclimática y materiales locales
Construir nuevos complejos requiere diseños arquitectónicos adaptados al clima propio de cada región. La ventilación cruzada natural reduce la necesidad constante de aire acondicionado artificial.
También se pueden utilizar elementos como la piedra y la madera extraídos cerca del sitio de obra. De esa forma, es posible disminuir las emisiones por transporte. Se logran priorizar los acabados duraderos que no necesitan de mantenimiento químico a lo largo del tiempo.
Las cubiertas vegetales aíslan térmicamente los techos y mejoran la estética visual del complejo. Estas capas de plantas absorben dióxido de carbono durante todo su ciclo vital.
Integrar la vegetación autóctona protege los corredores biológicos locales durante la expansión de infraestructuras. Los animales encuentran refugio seguro dentro de los límites del perímetro hotelero.
En definitiva, adoptar estas prácticas ecológicas es capaz de consolidar el futuro en la industria turística global. Esto afectaría, positivamente, al gremio hotelero y hace que consigan una mejor reputación, gracias al equilibrio entre la rentabilidad corporativa y la protección del planeta.


