En Ecuador, investigaciones desarrolladas han permitido identificar diferentes mecanismos mediante los cuales organizaciones dedicadas a la extorsión consiguen información de sus posibles víctimas. Los datos obtenidos pueden incluir nombres, números telefónicos, domicilios, lugares de trabajo y referencias familiares.
Uno de los casos investigados ocurrió en Quito, cuando las autoridades desarticularon un presunto centro de operaciones relacionado con este delito. En el lugar se manejaban bases de datos que contenían nombres y números de teléfono de personas que posteriormente fueron contactadas.
El hallazgo forma parte de las investigaciones que buscan determinar cómo las estructuras delictivas consiguen información antes de establecer comunicación con quienes posteriormente reciben amenazas.
Aplicaciones que solicitan información del usuario
Las aplicaciones móviles aparecen entre las vías identificadas durante estos procesos investigativos. Particular atención han recibido determinados servicios relacionados con préstamos rápidos, debido a la cantidad de información que pueden solicitar al momento de ser instalados o utilizados.
En uno de los operativos ejecutados en Quito, la Policía informó que una estructura presuntamente dedicada a la extorsión recurría a aplicaciones que permitían obtener datos personales, ubicación, contactos e imágenes almacenadas en los teléfonos de los usuarios.
La información que queda expuesta en redes sociales
Otro elemento considerado por las autoridades es la información disponible públicamente en redes sociales. Una publicación puede revelar más datos de los que aparecen explícitamente en el texto o la fotografía.
Imágenes de viviendas, vehículos, familiares, sitios de trabajo o lugares visitados con frecuencia pueden aportar referencias sobre una persona. La información también puede complementarse con publicaciones realizadas en distintos momentos hasta formar un perfil más detallado.
Tener una cuenta en redes sociales no implica que exista automáticamente un riesgo de extorsión. El punto investigado es la posibilidad de relacionar diferentes datos públicos y utilizarlos para identificar características personales, familiares o cotidianas.
Bases de datos bajo investigación
Las autoridades también han seguido el rastro de bases de datos que presuntamente llegan a manos de organizaciones delictivas. En 2025, la Fiscalía documentó una estructura que habría distribuido registros con nombres y números telefónicos destinados a facilitar contactos extorsivos.
El inmueble intervenido en esa investigación funcionaba como un centro de llamadas. Desde allí, según la información recopilada por las autoridades, se realizaban comunicaciones con personas cuyos datos ya figuraban en los registros utilizados por la organización.
Por esta razón, que un extorsionador mencione información personal durante una llamada no necesariamente significa que conozca directamente a la víctima o que la esté vigilando. Los datos podrían haber sido obtenidos previamente mediante registros o fuentes distintas.
Qué hacer ante una llamada extorsiva
Ante una comunicación extorsiva, la Policía recomienda no confirmar ni proporcionar información adicional al interlocutor. Los mensajes, audios, fotografías, números telefónicos y comprobantes relacionados con el caso pueden ser conservados como elementos para una investigación.
Las autoridades también señalan que las víctimas pueden solicitar asistencia a través del ECU 911 y presentar la denuncia correspondiente ante las instituciones competentes.
Los casos investigados en Ecuador muestran que las estructuras dedicadas a la extorsión pueden recurrir a diferentes fuentes para reunir información antes de contactar a sus víctimas.


