En Guayaquil, la prevención y la capacidad de respuesta serán determinantes para enfrentar los posibles efectos del Fenómeno El Niño 2026-2027. Ante este escenario, el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil (BCBG) ocupa un lugar estratégico dentro del Plan Cantonal de Acción Territorial, con equipos especializados para intervenir en emergencias, ejecutar operaciones de búsqueda y rescate y atender a personas afectadas por inundaciones u otros eventos derivados de condiciones climáticas adversas.
La preparación cobra mayor importancia mientras las instituciones científicas mantienen bajo vigilancia la evolución del fenómeno. El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (INOCAR) inició este 28 de agosto de 2026 un nuevo crucero regional de investigación en el Pacífico Sudeste, con 59 estaciones oceanográficas frente a la costa continental y Galápagos. El objetivo consiste en recopilar información sobre temperatura, salinidad, corrientes y otras variables que permitan conocer el comportamiento de las condiciones asociadas a El Niño.
En Guayaquil, la respuesta no depende únicamente de la intervención cuando ocurre una emergencia. El Municipio activó desde mayo mecanismos de prevención y preparación y mantiene operativo el COE Cantonal. La estructura reúne a más de 30 instituciones y contempla planes de emergencia, contingencia, evacuación y continuidad para responder de manera coordinada ante los escenarios que pueda generar el fenómeno climático.
Dentro de este esquema, los bomberos cumplen una función que va más allá de apagar incendios. Su capacidad operativa permite atender rescates, emergencias médicas, accidentes y situaciones relacionadas con inundaciones. Por ello, el BCBG forma parte de los componentes de respuesta que deberán activarse y escalar de acuerdo con la evolución de las condiciones meteorológicas y el nivel de riesgo en el cantón.
Búsqueda y rescate, una capacidad clave ante las inundaciones
Uno de los principales aportes del BCBG se concentra en el Grupo Operativo de Búsqueda y Rescate. A través de su División Especializada de Rescate, la institución lidera las acciones de este componente a escala cantonal y mantiene la capacidad para movilizar rescatistas hacia sectores donde una emergencia pueda comprometer la vida de las personas.
Si las lluvias provocan acumulación de agua, inundaciones o situaciones que impidan el desplazamiento normal de los ciudadanos, los equipos especializados podrán activar protocolos de rescate acuático. Esta capacidad resulta especialmente relevante para una ciudad como Guayaquil, donde determinados sectores presentan vulnerabilidad frente a inundaciones y requieren una respuesta rápida cuando el agua aumenta de manera repentina.
La preparación también implica coordinar el trabajo bomberil con otras instituciones. El COE Cantonal mantiene tres grupos de trabajo enfocados en logística; seguridad y control; y búsqueda y rescate. Esta estructura permite que las instituciones municipales y los organismos que integran el Sistema Nacional Descentralizado de Gestión de Riesgos articulen sus recursos de acuerdo con sus competencias.
Además, la planificación contempla recursos humanos y logísticos que pueden reforzar la atención en territorio. La Alcaldía reportó en agosto que Guayaquil dispone de 29 ambulancias del Cuerpo de Bomberos, junto con ocho brigadas de intervención rápida y otros recursos municipales. Estos equipos podrán integrarse al despliegue operativo conforme aumente la demanda de atención durante una emergencia.
Ambulancias y atención prehospitalaria
La respuesta ante El Niño también contempla la atención de las personas que resulten heridas, enfermas o afectadas durante una emergencia. Para ello, la División Especializada de Ambulancias del BCBG proporciona atención prehospitalaria y forma parte de la Mesa Técnica de Salud y Atención Prehospitalaria establecida dentro de la planificación cantonal.
Según el Municipio de Guayaquil, esta función adquiere especial relevancia durante eventos de gran magnitud, porque una inundación puede generar múltiples emergencias simultáneas. Personas atrapadas, lesiones, accidentes de tránsito, problemas de salud derivados de la exposición al agua o dificultades para acceder a determinados sectores pueden exigir una movilización rápida de las unidades de emergencia.
El BCBG sostiene además una capacidad de atención permanente que ya ha generado más de 20.000 atenciones prehospitalarias, según la información difundida por la Alcaldía de Guayaquil. La cifra muestra la dimensión de un servicio que no se limita a los escenarios vinculados con El Niño, pero que puede convertirse en un componente fundamental cuando una emergencia climática aumenta la demanda de atención médica.
Por esa razón, la preparación de las ambulancias, rescatistas y demás equipos especializados forma parte de una estrategia más amplia. El objetivo consiste en reducir los tiempos de respuesta, llevar asistencia directamente al territorio y mantener la capacidad operativa incluso cuando varias emergencias ocurran al mismo tiempo.
Una ciudad que se prepara antes de las lluvias
El trabajo de los bomberos se desarrolla dentro de un sistema de prevención que también incluye obras de infraestructura y preparación comunitaria. Guayaquil ejecuta el Plan Preinvernal 2026-2027, que contempla una inversión de USD 2,19 millones para intervenir 196 canales, 39 conductos, 37 alcantarillas y siete desarenadores.
A estas acciones se suma el Plan Choque IV, que contempla 19 proyectos prioritarios de infraestructura hidráulica con una inversión de USD 3,9 millones. Las intervenciones buscan mejorar la capacidad de drenaje y reducir el tiempo de permanencia del agua en sectores históricamente afectados por inundaciones.
La prevención también llega a las comunidades. El Municipio informó que 263 Comités Comunitarios de Gestión de Riesgos reúnen a más de 3.700 ciudadanos capacitados. Además, se instalaron 74 puntos de señalización preventiva, incluidos 44 en zonas con riesgo de inundación y 30 en sectores susceptibles a deslizamientos.
El monitoreo científico marca el escenario de preparación
La preparación bomberil ocurre mientras Ecuador mantiene vigilancia sobre la evolución del ENOS. INOCAR ha desarrollado durante 2026 diferentes campañas de observación para estudiar las condiciones del océano frente a las costas ecuatorianas. En julio, sus técnicos monitorearon sectores frente a Esmeraldas, Manta y Santa Elena y registraron temperaturas superficiales del mar de 28,14 °C, 27,34 °C y 26,4 °C, respectivamente.
En agosto, además, INOCAR desplegó un vehículo autónomo submarino Seaglider en la Reserva Marina Hermandad. Las primeras observaciones reportaron un incremento de hasta 2 °C en la temperatura superficial del mar respecto de mediciones realizadas en marzo. Estos datos forman parte del seguimiento científico de la evolución del fenómeno y ayudan a las autoridades a tomar decisiones frente a posibles escenarios de riesgo.
El trabajo de los organismos de respuesta, por tanto, necesita mantenerse alineado con la información científica. INAMHI también mantiene disponibles sus pronósticos climáticos para agosto-octubre de 2026 y sus productos de seguimiento meteorológico, herramientas que permiten evaluar las condiciones previstas y fortalecer la planificación ante eventos hidrometeorológicos.
Esta coordinación resulta fundamental porque El Niño no genera exactamente las mismas condiciones en todo el territorio. La intensidad de las lluvias, la acumulación de agua, los deslizamientos y otros impactos dependen de la evolución del sistema océano-atmósfera y de las características de cada zona. Por ello, los protocolos deben permitir adaptar la respuesta conforme cambie el escenario.
Bomberos preparados para escalar la respuesta
Según el Municipio en caso de que el escenario evolucione hacia una emergencia de mayor magnitud, los equipos bomberiles cuentan con protocolos para ejecutar operaciones de búsqueda, rescate y salvamento, incluido el rescate acuático. La planificación cantonal contempla precisamente la posibilidad de incrementar las acciones operativas conforme cambien las condiciones y aumente el nivel de riesgo.
La preparación también requiere coordinación entre los distintos cuerpos de bomberos. En junio de 2026, el BCBG reunió a 59 jefes de Cuerpos de Bomberos de la Segunda Zona para fortalecer la coordinación interinstitucional y revisar acciones preventivas frente a los posibles efectos del ENOS. Durante esa jornada se destacó la necesidad de contar con personal capacitado y mecanismos de apoyo mutuo para responder ante emergencias complejas.
Por su parte el INOCAR continúa monitoreando el océano y las autoridades municipales mantienen activo el COE Cantonal. Guayaquil refuerza su esquema preventivo para enfrentar los posibles efectos del Fenómeno El Niño 2026-2027.


