Irán rechazó, por ahora, participar en una segunda ronda de negociaciones con Estados Unidos, en un nuevo revés para los intentos de reactivar el diálogo entre ambos países. Teherán no ha tomado la decisión de enviar una delegación y atribuye esa postura a lo que considera “exigencias excesivas” de Washington y al mantenimiento del bloqueo naval estadounidense.
La postura iraní contrasta con los mensajes emitidos desde Estados Unidos en los últimos días. El presidente Donald Trump afirmó que negociadores estadounidenses viajarían a Pakistán para una nueva ronda de contactos, pero hasta este domingo no existía confirmación oficial de participación por parte de Irán. A esa incertidumbre se suma que la propia cancillería paquistaní informó el 16 de abril que no se habían definido fechas para una segunda ronda de conversaciones.
Las fricciones se arrastran desde la ronda anterior. Tras una pausa en los contactos, persistían desacuerdos clave y medios iraníes ya hablaban entonces de demandas estadounidenses “excesivas” como obstáculo para un acuerdo. El viceministro iraní Saeed Khatibzadeh insistió en que su país no entregará su uranio enriquecido a Estados Unidos, una de las cuestiones que sigue trabando el diálogo.
El nuevo frenazo se produce además en un contexto regional especialmente delicado. En los últimos días, la crisis alrededor del estrecho de Ormuz ha persistido, el bloqueo a puertos iraníes y la presión militar y económica de Washington han complicado cualquier avance diplomático. Bajo ese escenario, la posibilidad de una segunda ronda sigue abierta en el discurso, pero sin condiciones políticas claras para concretarse en el corto plazo.


