En una entrevista exclusiva con LA HORA, el expresidente de la República, Lenín Moreno, destacó que su decisión de romper con el correísmo fue correcta, al observar el deterioro de las libertades y de la calidad de vida que se evidencia en Venezuela.
A medida que avanza la compleja situación y deterioro de la democracia en Venezuela, cada vez son más los analistas, historiadores e incluso sectores de Ecuador que comienzan a observar como un hecho fundamental para la institucionalidad y el rescate de la democracia la decisión tomada por el expresidente de la República, Lenín Moreno, de romper lazos con el expresidente y prófugo de la justicia, Rafael Correa. Aunque para el correísmo, Moreno es visto como un traidor. El deterioro de las libertades y del sistema democrático, así como el autoritarismo del régimen de Nicolás Maduro, solamente avalado en Ecuador por la Revolución Ciudadana, deja ver el modelo de gobierno al que pretendían dirigir a la nación. Durante una entrevista con LA HORA, Moreno destacó parte de las experiencias y aprendizajes que le dejó su paso por la silla de Carondelet, advirtiendo que la “democracia siempre estará en riesgo”, debido a personas que buscan cambiar la forma de gobierno por sus intereses.
Añadió que quien ocupa la Presidencia debe hacer “un ejercicio de humildad y tolerancia”, para respetar la libertad de quienes le adversan.
Recordó que, desde el primer momento, al asumir la candidatura le manifestó sus diferencias en cuanto a la manera de llevar el Gobierno de Ecuador: “Me dijo que el proyecto se iba a perder y yo dije, ‘tú sabes perfectamente que yo no concuerdo con tu forma de gobierno’ y me dijo Lenín tú vas a ser el presidente, él (Correa) incumplió, así como suele incumplir las promesas de manera permanente”.
Al ser consultado sobre el sentimiento de rechazó y odio que genera dentro de las filas del correísmo, Moreno retomó el pensamiento del exprimer ministro inglés, Winston Churchill, “el decía que la historia será generosa conmigo porque decidí cambiarla. Decidí cambiar la historia porque no le convenía para el futuro del Ecuador y con el tema de Venezuela estamos comprobando que esto era cierto”. Dejó claro que el cambio en Ecuador se logró gracias a la participación de la ciudadanía, “no la cambié yo, la cambió la ciudadanía, las organizaciones sociales, los gestores políticos y los medios de comunicación, en el momento en que nos permitimos expresarnos de manera completamente libre, allí cambiamos la forma de gobernar”.
Al ser consultado sobre la forma como es catalogado por el correísmo, el expresidente dijo a LA HORA que desde el primer momento le había manifestado sus diferencias a Rafael Correa, “yo dije, Rafael (Correa), sabes perfectamente que no concuerdo con tu forma de gobierno. Él me dijo Lenin, tú vas a ser el presidente. Incumplió, así como suele incumplir las promesas de manera permanente”.
Al caracterizar su gobierno, Moreno destacó que “empecé a gobernar como lo había manifestado y como me han conocido, con espíritu de diálogo y de respeto”. El exmandatario indicó que, durante su administración, “nunca antes hubo libertad de expresión, como la hubo en mi gobierno.
A veces, los periodistas, son extremadamente duros, pero no importa, en el ejercer del gobierno debemos tener humildad y tolerancia”.
Destacó que las críticas de los medios de comunicación deben ser observadas como “el asesoramiento gratuito” para que los gobernantes puedan escuchar las críticas y las propuestas de otros sectores del país.
La democracia siempre está en riesgo
Lenín Moreno también analizó junto a LA HORA los peligros de la democracia en la región, destacando que la crisis que se registra en Venezuela son la comprobación de que su decisión de alejarse del correísmo fue correcta. El exmandatario destacó que “la democracia siempre está en riesgo, no olvidemos que siempre hay elementos antidemocráticos, que inclusive piensan en que existe otras formas de gobernar y otras formas de ejercer la libertad, la institucionalidad y el respeto a la opinión”. Indicó que es la ciudadanía la que está llamada a decidir de manera responsable, para evitar no escoger a un dictador. “La ciudadanía es la que debe decidir, no un dictador perpetuo, como es el caso de Venezuela, donde quien decide cuáles son los resultados, si es que esos resultados se los da o no a la ciudadanía, si las papeletas corresponden o no a los resultados de la votación, sí se entrega o no a los delegados de cada mesa.
En Venezuela se ha ejercido un poder dictatorial de forma perversa, de forma siniestra”, sentenció Moreno. Al ser cuestionado sobre libró al Ecuador de vivir en una dictadura, Moreno manifestó que “la gente manifiesta que he librado al país de una dictadura perpetua, es posible que sea así, porque cuando nos vemos en el espejo de Venezuela, vemos que sería fatal para la economía y para el bolsillo de los ecuatorianos”.
Recordó que Venezuela siendo uno de los países más prósperos de la región ha sido una víctima del perverso modelo del Socialismo del Siglo XXI, “recuerdo que cuando ascendió por primera vez al poder el dictador Maduro, había una producción de tres millones de barriles diarios de crudo.
Eso es lo que producían ellos y un proyecto del presidente fallecido, Hugo Chávez, decía que iban a elevarlo a 5 millones de barriles diarios. En este momento andan produciendo 700.000 barriles, una ineficiencia total”, detalló.
Este Diario consultó al exvicepresidente de la República, Otto Sonnenholzner; a la académica y analista política, Saudia Levoyer; y al analista y director de la Asociación de Periódicos de Ecuador, Francisco Rocha, sobre el giro planteado por Moreno y todos coincidieron en que rompió la historia del país. Sonnenholzner manifestó que “fue, sin duda, un momento decisivo para la recuperación democrática e institucional del Ecuador y su importancia es más evidente hoy, al ver la crisis en Venezuela y cómo el correísmo respalda frontalmente a ese régimen autoritario”.
Destacó que, al momento de sumarse a la propuesta de Moreno, lo hizo con el objetivo de “combatir la impunidad, erradicar el autoritarismo y restaurar las libertades”. Agregó que a pesar de las crisis que sigue viviendo Ecuador, la transición de Moreno “permitió que se mantenga el rumbo democrático, diferenciándose de otros países de la región”. Levoyer, por su parte, indicó que la postura de Moreno fue una decisión por cargo de conciencia, tras haber apoyado al correísmo por espacio de unos seis años. “En todo caso, digamos que ganó el espíritu democrático, y eso permitió hacer ciertos cambios que nunca fueron suficientes y que al día de hoy no han sido suficientes, porque seguimos varados en muchos problemas de la institucionalidad”, apuntó.
Francisco Rocha destacó que la decisión de Moreno de avanzar en un cambio de modelo y enfrentar al correísmo para defender a la democracia “sin duda, para seguir trabajando en la reconstrucción de la democracia, del respeto de las instituciones fue un factor clave”.
Recuperar la institucionalidad es una deuda pendiente
Rocha, Levoyer y Sonnenholzner señalaron que todavía quedan tareas para terminar de rescatar la institucionalidad en Ecuador, fuertemente dañada durante los 10 años del régimen correísta.
Rocha advirtió que esto “no es una tarea fácil, ir reinstitucionalizando al Ecuador. Hasta ahora lo más fuerte que tenemos ha sido gracias a la Fiscalía General del Estado”, haciendo alusión a los casos Metástasis y Purga.Destacó que es imperativo “seguir trabajando, para ir saliendo de esto, pero tenemos que estar pendientes, sobre todo, de lo que se puede hacer con la justicia”.
En este sentido, para Levoyer es importante que la ciudadanía tenga presente que debe transformarse al país a partir de dos temas fundamentales. “Uno es la atención para la salida de la pobreza de la gente, el desarrollo social, porque eso está anclado al tema de la seguridad, y la seguridad es el segundo tema que atraviesa por completo cualquier actividad política que se vaya a realizar en el país”, apuntó. Para la académica, más allá de los cambios políticos e institucionales que deben desarrollarse en proyectos a largo plazo, otro aspecto que debe afianzarse es la transformación de la estructura estatal, “¿cómo se va a ir mejorando? Por ejemplo, el Consejo de Participación Ciudadana que se ha convertido en un problema mayúsculo desde hace mucho tiempo”.
Sonnenholzner llamó a los ecuatorianos a mantenerse alertas y reconocer que “las libertades y la democracia, ahora recuperadas, requieren de un cuidado constante. Es crucial procurar continuamente la modernización de las instituciones y combatir sin tregua la corrupción”.
En este sentido recomendó a la ciudadanía “fomentar el pensamiento crítico y fortalecer los medios independientes como pilares de una sociedad libre e informada.
Nos urge alcanzar un consenso sobre el desarrollo de políticas de Estado a largo plazo, que den continuidad a una agenda de país al margen de los vaivenes de nuestra política”.
(Igor Laboren Sánchez)


