La Plaza de las Nubes, un nuevo espacio en El Panecillo, ha sido renovada gracias a la colaboración entre el Municipio de Quito y DK Management. Con una inversión de $238.000, el área de más de 2.500 metros cuadrados ahora ofrece zonas para eventos, descanso y un mirador privilegiado
Desde lo alto de El Panecillo, el emblemático mirador que resguarda la ciudad de Quito, un nuevo espacio se abre paso entre las nubes. Se trata de la Plaza de las Nubes, un rincón renovado que promete cambiar la experiencia de turistas y comerciantes en este punto clave de la capital ecuatoriana.
La transformación de más de 2.500 metros cuadrados fue posible gracias a la colaboración entre el Municipio de Quito y DK Management, cuyo aporte de $238.000 permitió devolverle vida a un área que hasta hace poco estaba en el abandono.

Para Rosa Elvira Tucasi, comerciante de la zona, esta obra representa más que una simple remodelación. “Es una mejora total, porque ahora tenemos un espacio hasta para hacer eventos. Tenemos protección del agua y del sol, estamos muy agradecidos y contentos con la empresa que realizó estos trabajos. Con esto tenemos más turismo, porque tienen donde quedarse y son atendidos de mejor manera”, comentó.
El impacto del proyecto no solo se percibe en la reactivación del turismo y el comercio, sino también en la nueva identidad que adopta El Panecillo. Cristina Moshenek, gerente de asuntos corporativos de DK Management, la intervención no solo embellece el lugar, sino que le devuelve su verdadero propósito: ser un sitio de encuentro y admiración de la ciudad. “desarrollamos este fabuloso proyecto en El Panecillo, que nos parece importante porque es un punto de singular atractivo para los turistas nacionales e internacionales. Era un espacio que, en su momento, estaba abandonado”, aseguró.
Un espacio para el encuentro y el descanso
La Plaza de las Nubes no es solo un mirador; es un punto de integración y cultura. Entre sus mejoras destacan:
Área para eventos, ideal para actividades culturales y sociales.
Zona de descanso, con espacios diseñados para el confort de los visitantes.
Mirador con vistas panorámicas inigualables de la ciudad.
Pórtico monumental, una estructura de seis metros de altura que da la bienvenida a los visitantes y enmarca la experiencia de recorrer la plaza.

Con esta renovación, El Panecillo se reafirma como un símbolo de Quito, no solo por su imponente estatua de la Virgen Alada, sino también por su capacidad de reinventarse. La Plaza de las Nubes es prueba de que la colaboración entre el sector público y privado puede devolverle la vida a espacios que, aunque llenos de historia, aún tienen mucho por ofrecer. Ahora, entre el azul del cielo y las nubes pasajeras, Quito cuenta con un nuevo punto de encuentro para quienes buscan contemplar su belleza desde las alturas.


