El fenómeno de El Niño de este año se posiciona como el más intenso documentado hasta ahora, con un 69% de probabilidades de ser el más fuerte desde 1950 según la NOAA, amenazando con elevar la temperatura global hasta 1,7 °C y proyectando a 2027 como el año más caluroso registrado.
Este episodio cálido calienta la superficie en el este del océano Pacífico ecuatorial, alterando directamente las condiciones atmosféricas en Ecuador. Por su parte, la agencia británica Met Office advirtió que las consecuencias serán especialmente fuertes en los trópicos, provocando sequías drásticas en Sudamérica.
Amenaza directa para la agricultura y producción en Ecuado6
Las temperaturas de la superficie marina en la región Niño 3.4 se sitúan actualmente 2,6 °C por encima del promedio, con estimaciones de alcanzar un pico de 3,9 °C en noviembre.
Este calentamiento extremo pone en jaque a sectores productivos esenciales en territorio ecuatoriano, destacando reportes económicos sobre cómo El Niño podría poner en jaque el cultivo de arroz debido a la imprevisibilidad de las lluvias y las alteraciones hídricas.
La atmósfera terrestre, saturada de humedad por el cambio climático, intensifica tanto las precipitaciones extremas como la sequedad extrema en los suelos de la región.
Perspectivas científicas y calentamiento global
Investigadores como Mike McPhaden y Andrew Dessler señalan que este evento generará un aumento medio de 0,3 °C en las temperaturas globales para 2027, sirviendo como un adelanto del futuro climático.
Varios datos indican que la intensidad de los episodios de El Niño ha aumentado aproximadamente un 10% durante el último siglo, volviendo los vientos tropicales mucho más sensibles y acelerando las anomalías climáticas que impactan de manera directa a los países de la cuenca del Pacífico.


