Un arsenal clandestino con más de 80 granadas, alrededor de 12.000 municiones y varias armas de fuego fue descubierto durante una operación militar ejecutada en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil. Según el ministro del Interior, John Reimberg, el decomiso permitió frustrar una posible masacre entre grupos criminales que mantienen presencia en distintos pabellones de la cárcel.
El material fue localizado por la Armada del Ecuador, a través del Grupo de Tarea 100.71 “Control Guayaquil”, dentro de un compartimiento clandestino construido debajo de una estructura de cemento. Por las condiciones en las que se encontraba, las autoridades presumen que el arsenal habría permanecido oculto durante un periodo prolongado.
Entre las evidencias decomisadas constan ocho fusiles, cuatro pistolas, una escopeta, 19 alimentadoras, dos lanzagranadas artesanales, más de 80 granadas de diferentes tipos y más de 12.000 cartuchos de distintos calibres. Todo el material será entregado a las autoridades competentes para las pericias balísticas, técnicas y químicas, así como para determinar su procedencia y posibles vínculos con hechos violentos.
“Evitamos una gran masacre carcelaria”, sostuvo Reimberg. El ministro afirmó que la Inteligencia Policial conoció que las armas estaban destinadas a ejecutar un ataque entre pabellones. Según su versión, integrantes de Los Duendes, Boxeadores y Freddy Kruger habrían planificado una ofensiva contra espacios ocupados por Los Choneros, Lobos Boxeadores y Los Lobos. La información deberá ser incorporada a las investigaciones para establecer quiénes organizaron el supuesto ataque y cómo consiguieron el armamento.
Reimberg destacó que la ubicación de las caletas fue posible por el trabajo de las Fuerzas Armadas y la coordinación de las instituciones que conforman el Bloque de Seguridad. A su criterio, el operativo evitó un hecho de grandes proporciones, permitió mantener el control dentro del centro penitenciario y representó un golpe a las estructuras criminales que operan desde las cárceles.
El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, también se pronunció sobre el operativo. “Las mafias enterraron sus armas pensando que el tiempo las protegería. Se equivocaron”, manifestó. El funcionario señaló que el descubrimiento deja al crimen organizado con “un escondite menos” para ocultar armamento.
Las Fuerzas Armadas anunciaron que continuarán con los controles permanentes de armas, municiones y explosivos en los centros de privación de libertad. El objetivo, señalaron, es impedir nuevas actividades ilícitas, fortalecer la seguridad penitenciaria y evitar enfrentamientos entre organizaciones criminales.


