Lenín Moreno advirtió que aún existen personas vinculadas al correísmo dentro de varias instituciones del Estado.
Lenín Moreno heredó el poder del correísmo
Según el exmandatario, esta acción institucional fue el detonante de una serie de ataques que persisten hasta la actualidad. En su análisis, cuestionó la falta de alternancia en la Revolución Ciudadana, señalando que el movimiento permanece bajo el dominio absoluto de una sola figura, lo que, a su juicio, impide el flujo democrático de opiniones internas.
Respecto al futuro electoral del país, Moreno manifestó que, si Ecuador mantiene su sendero democrático y el respeto a la institucionalidad, el correísmo «no volverá al poder nunca más». Lenín Moreno argumentó que la ciudadanía se ha alejado de dicha tendencia a pesar de lo que denominó como una «propaganda multimillonaria«.
No obstante, advirtió que aún existen personas vinculadas a ese proyecto político dentro de las instituciones del Estado, a quienes calificó como «quintacolumnistas» que habrían influido en investigaciones judiciales como la del proyecto Coca Codo Sinclair.
Moreno enfrenta el juicio de forma directa
Sobre su situación jurídica, Lenín Moreno insistió en su inocencia respecto a las irregularidades en la contratación de la hidroeléctrica, responsabilizando directamente a Rafael Correa y al exvicepresidente Jorge Glas.
Reveló que, en 2017, Correa insistió en que Glas fuera su compañero de fórmula pese a sus dudas iniciales. Moreno aclaró que decidió regresar al país, tras residir en Paraguay, para enfrentar el juicio de forma directa y establecerse de manera definitiva en territorio ecuatoriano.
Finalmente, consultado sobre sus aspiraciones políticas, Lenín Moreno descartó una candidatura inmediata con un «no, gracias», aunque evitó cerrar la puerta de forma absoluta al afirmar que «acerca del futuro no puede hablar jamás».
También se refirió a sus polémicas declaraciones pasadas sobre el pueblo ecuatoriano, indicando que se encuentra en un punto medio del arrepentimiento y definiendo a la ciudadanía como «medio loca, pero no mala». Con esta reaparición, el exmandatario busca posicionar su defensa técnica y política en un momento clave de su proceso judicial.


