Los reportes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, sigla en inglés) y el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) sugieren un cambio drástico en las condiciones del Pacífico durante el año, lo que va a repercutir en el clima de Ecuador.
Tras un inicio de ciclo marcado por ‘La Niña’ débil, los modelos predictivos advierten sobre una transición hacia la fase neutra en el segundo trimestre, con una probabilidad creciente de que el fenómeno de ‘El Niño’ se consolide a finales de 2026. Esto, obligaría a reajustar los calendarios de siembra y cosecha en todo el país.
Ecuador: De la sequía relativa a la neutralidad hídrica
Durante el primer trimestre de 2026, la influencia de un evento de ‘La Niña’ de corta duración mantendrá precipitaciones por debajo del promedio en la Costa ecuatoriana. Este escenario favorece la cosecha de ciertos productos que requieren baja humedad, pero genera preocupación en sectores como el arrocero y bananero debido al potencial déficit hídrico.
La sensación térmica se mantendrá moderada, con noches inusualmente frescas en el litoral.
Para el periodo de abril a junio de 2026, los modelos internacionales como el CFSv2 indican una transición hacia condiciones neutras. Esto significa que las temperaturas superficiales del mar regresarán a rangos normales, estabilizando el régimen de lluvias.
Sin embargo, los agricultores deben considerar que la neutralidad meteorológica no descarta eventos extremos aislados, especialmente en la Sierra. En esa región se prevé una alta radiación UV que podría afectar la maduración de hortalizas y frutales.
Vigilancia ante el posible retorno de El Niño
La mayor preocupación para la planificación agrícola en Ecuador se concentra en el segundo semestre de 2026. Según los boletines de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe un calentamiento incipiente en las regiones Niño 3.4 y 1+2.
De mantenerse esta tendencia, para septiembre de 2026 podrían declararse oficialmente las condiciones de ‘El Niño‘. Esto implicaría un aumento de las lluvias y temperaturas por encima de lo normal en el último trimestre del año.
Este posible escenario de exceso hídrico representa un riesgo para la infraestructura de riego y el control de plagas. El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha recomendado a los productores fortalecer los sistemas de drenaje y priorizar cultivos con mayor resistencia al encharcamiento.
La inversión en tecnología de precisión se vuelve crucial para mitigar las pérdidas económicas que históricamente han superado los 1.800 millones de dólares en eventos de fuerte intensidad.


