Sara Serrano Albuja
Esmeraldas celebró su independencia el 5 de Agosto de 1820. Bing Nevárez Mendoza (emeraldeño) y Juan Francisco Morales Suárez (quiteño), miembros de la Academia de Historia, han publicado sus investigaciones sobre la participación patriótica de la ‘Provincia Verde’ luego del Primer Grito de Independencia, ocurrido en Quito el 10 de Agosto de 1809, que se planeó el 25 de diciembre de 1808 y costó la cárcel y proceso penal a varios de los complotados.
La gesta de Agosto tuvo como oscura respuesta la represión. La pionera investigación histórica elaborada por Morales Suárez, en su libro ‘Agosto, mes de recordación inmortal’, analiza el dictamen acusatorio del fiscal realista Tomás de Aréchaga, quien “pidió la pena de muerte para 86 de los próceres de Quito” por habérseles comprobado el delito de subversión contra el Rey, pues pretendían la independencia de la Audiencia de Quito.
Este análisis jurídico y político, sin parangón en los estudios históricos, es la prueba irrefutable del ideal libertario que costó la vida a los patriotas. La represión brutal contra los próceres del 10 de Agosto y el pueblo quiteño por contagiar a toda América con la ideas del gobierno libre se encarnó en los ataques de las tropas reales que estaban “integradas por oficiales de Guayaquil, Lima y Cuenca”, como lo documenta Morales en el mencionado libro y en varias de sus publicaciones.
Participación
Carlos Montúfar, al mando del ejército quiteño, enfrentó heroicamente a esas huestes hasta su fusilamiento. Esmeraldas, en ese escenario de represión y luchas libertarias, cumplió un rol trascendente. En el libro ‘La revolución de Quito en la costa del Pacífico’, el historiador Nevárez afirma que: “Sin asegurar los puertos esmeraldeños, manabitas y del sur de Colombia que antes pertenecieron a la Audiencia Quiteña tampoco se podía asegurar la revolución, no solo por el aspecto militar estratégico y por la ayuda necesaria y oportuna, sino también por los sueños de libre comercio para sacar a las naciones de la ruina económica”.
¿Con qué visión y propósito, entonces, se ha escrito tanto sobre la Independencia sin tocar estos temas? Las relaciones de Esmeraldas con el proceso libertario iniciado en Quito son varias. Nevárez resume algunas: “Simple corredor geográfico para tratar de conseguir armas y pertrechos”, territorio “para hacer circular rumores favorables a la causa patriota” o “como escondite desde el cual reiniciar acciones por parte de los fugitivos de las dos juntas quiteñas”.
A la luz de los libros de Morales y Nevárez se pueden establecer otras relaciones y descubrir historias conmovedoras como la de la quiteña Rosa Zárate, quien huyó a Esmeraldas con su esposo Nicolás de la Peña y otros patriotas. Morales Suárez escribe que: “Rosa Zárate, Nicolás de la Peña y otros que se cubrieron en el bosque esmeraldeño, decretaron la libertad de los esclavos en 1813 y son los primeros manumisores en América de la raza africana”.
Trascendencia
Los patriotas del 10 de Agosto enviaron innumerables cartas a más de 50 ciudades para que se sumasen a la causa libertaria. La visión política y generosa de los próceres de la primera Junta de Quito se expresó, además, en la designación de representantes del nuevo gobierno libre para varias ciudades.
El 21 de agosto, de 1809 los patriotas, apoyados por su pueblo y en resonancia del legado de lucha en los barrios quiteños, nombran como “Gobernador de la provincia de Esmeraldas a Antonio Bustamante Baquero”, según apunta Nevárez.
También se designó al capitán quiteño José Miguel de Betancourt y Nicolalde para Esmeraldas, quien fue acompañado por su sobrino Xavier Torres Betancourt, de estos próceres son descendientes Vargas Torres y Carlos Concha Torres, afirma el historiador esmeraldeño. Los puertos de Atacames y la Tola, conectados con el camino a la Mar del Sur por la provincia de Esmeraldas, “formaron también parte del proyecto independentista de la revolución quiteña.”. Relata Nevárez que Bartolomé Cucalón Villamayor, realista de Guayaquil, escribe al virrey de Nueva Granada exhortándole para que no enviase correspondencia a los puertos liberados “porque los rebeldes están sembrando su semilla en la población”.
El historiador Juan Francisco Morales, menciona, también, la carta del 14 de septiembre de 1809, del “Primer Presidente de América Hispana, Juan Pío Montúfar, el Presidente del gobierno libre de Quito, en 1809”. Esa epístola dirigida a los “capitanes de los navíos ingleses” pedía armas, municiones, fusiles, sables. Se ofrecía un precio justo, alianzas y franquicias.
Los investigadores refieren los levantamientos de Borbón y la Tola en resonancia con la Junta de Quito a los pocos días del 10 de Agosto y la reacción de los realistas de Barbacoas que con 120 hombres reprimieron a esas poblaciones sublevadas para limitar la salida al Pacífico de los patriotas quiteños y bloquear apoyos. Varios patriotas esmeraldeños, como el cacique Canchigre, son mencionados.
El 5 de Agosto de 1820, un grupo de patriotas junto a la población de Río Verde destituyen a los realistas y proclaman, por tercera vez, la independencia de Esmeraldas. Sobre la trascendencia de esta fecha para la reparación histórica de Esmeraldas Morales afirma que: “Es el inicio de la etapa definitiva de la libertad de la Audiencia y Presidencia de Quito y fecha predecesora de todos los pronunciamientos de 1820”. La asambleísta esmeraldeña Carmen Rivadeneira está impulsando la campaña por la restauración histórica de Esmeraldas.


