Sandra Alarcón no quiere volver a pasar por lo mismo. En febrero de 2026, una lluvia intensa provocó el ingreso de agua a su vivienda, en Samanes 2, y terminó dañando su refrigeradora.
Ahora, ante la llegada de un nuevo periodo lluvioso y la declaratoria del Niño en Ecuador, analiza junto con su esposo levantar un pequeño muro en el acceso de la casa.
El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) declaró la presencia del Niño en Ecuador tras analizar las condiciones oceánicas y atmosféricas registradas durante agosto de 2026.
Aunque esto no significa que el país haya entrado de inmediato en una etapa de lluvias intensas y generalizadas, el escenario genera preocupación entre habitantes que ya han experimentado inundaciones en sus barrios.
“El año pasado hubo una lluvia fuertísima y toda el agua se nos ingresó. A mí se me olvidó desconectar la refrigeradora y se me dañó todita. Tuve que comprar otra. Por eso, ya con mi esposo estamos viendo si elevamos un muro para ya no pasar lo mismo, o al menos que no ingrese mucha agua”, relató Alarcón.
La experiencia de Alarcón se repite en distintos puntos de Guayaquil, donde los moradores han comenzado a tomar precauciones antes de que aumenten las precipitaciones.
Las alternativas dependen de la economía de cada hogar: algunos pueden asumir reparaciones de mayor costo, mientras que otros recurren a soluciones provisionales para reducir el impacto del agua.
En Samanes 4, Andrés Rojas optó por una intervención mayor. Ante los avisos de que el invierno podría ser fuerte, decidió cambiar completamente el techo de su vivienda. La obra representó un desembolso cercano a los $ 1.000, con el objetivo de reducir el riesgo de filtraciones durante las lluvias.
Por su parte, Carlos Segovia, morador de la 4 de Noviembre, en el sur de la ciudad, frente a un panorama similar, busca una solución que no represente un gasto elevado.
La intención es cubrir el techo de zinc con plástico negro para disminuir las filtraciones, ya que reemplazar las láminas completas implica un desembolso que no está al alcance del hogar.
“Cada hoja es como $ 25. Imagínese. Es dinero que a veces no hay, que es destinado para la alimentación”, comentó.
Los techos no son el único problema
Según Segovia, entre las calles 11 y 4 de Noviembre hasta la 18, el agua puede alcanzar las rodillas cuando se presentan lluvias intensas.
El problema no queda únicamente en la avenida principal: también se extiende hacia los callejones y puede avanzar aproximadamente 100 metros hasta llegar a las viviendas.
“Realmente el agua llega hasta las rodillas en la avenida principal. En ocasiones, llega hacia los callejones y el agua se mete dentro de las casas. Ya ha habido personas que se han caído y no pueden cruzar”, explicó.
Esta situación lo obligó a analizar elevar el acceso de la vivienda mediante una pequeña construcción que funcione como barrera frente al agua. Segovia calculó que esta adecuación podría costar entre $ 35 y $ 40, dependiendo de los materiales y la mano de obra.
En Las Esclusas, en el sur de Guayaquil, Gregorio Guzmán también ha decidido anticiparse a una eventual inundación. Su vivienda está junto a un parque y durante las lluvias el agua rebosa hasta quedar a pocos centímetros de la puerta. Para impedir que avance hacia el interior, coloca piedras en el exterior como una barrera.
Dentro de la casa aplica otra medida. Guzmán consiguió varios palés y los utiliza para elevar la refrigeradora y la lavadora, de modo que los electrodomésticos queden por encima del nivel del piso si el agua llega a ingresar.
“Me regalaron unos palés. Los he puesto para los electrodomésticos. Para el invierno ya los tengo bien ubicados”, explicó.
Al vivir en una casa arrendada, las reparaciones de mayor costo requieren coordinación con el propietario. Guzmán señaló que, cuando un arreglo representa un gasto elevado, ambas partes deben compartir el valor.
En su sector, además, los moradores han empezado a organizarse para reducir uno de los factores que pueden agravar las inundaciones: la basura.
Los vecinos se turnan para limpiar las zonas cercanas a las alcantarillas y evitar que los desperdicios obstruyan el paso del agua.
El problema no termina cuando deja de llover. Guzmán contó que, después de una jornada de precipitaciones, el agua puede permanecer empozada y generar malos olores y presencia de mosquitos.
Segovia también consideró que la prevención debe involucrar a los propios moradores. Aunque el recolector pasa los lunes, miércoles y viernes, aseguró que algunos vecinos vuelven a sacar sus desechos después de que el camión ya recorrió el sector.
La acumulación de residuos cerca de los sistemas de drenaje puede convertirse en otro obstáculo para el desalojo del agua durante una lluvia.
Por ello, consideró necesario realizar una limpieza profunda de las alcantarillas antes de que aumenten las precipitaciones. “No podemos evitar que llueva, pero sí podemos evitar que nos inundemos siendo más responsables”, sostuvo.
La preocupación de estos moradores coincide con un escenario climático que será observado durante los próximos meses.
El Erfen confirmó el cumplimiento de los cuatro criterios establecidos en el protocolo ecuatoriano para declarar la presencia del Niño.
Entre las señales consideradas están el calentamiento del océano Pacífico y la respuesta de la atmósfera frente a ese incremento de temperatura.
En el Pacífico central se registra una anomalía de aproximadamente +2,6 °C en la región Niño 3.4. En la zona Niño 1+2, frente a Ecuador y Perú, el aumento semanal se acerca a los +4 °C.
Frente a la costa continental ecuatoriana y alrededor de Galápagos, las temperaturas del mar presentan anomalías de entre +2 °C y +3 °C.
El calentamiento también se extiende bajo la superficie. En la estación El Pelado, frente a Santa Elena, se registró una temperatura superficial de 26,8 °C, con una anomalía de +2,6 °C. A 44 metros de profundidad, la anomalía llegó a +5,4 °C.
El nivel del mar también presenta incrementos. Las estaciones ubicadas en la costa ecuatoriana registran anomalías de entre 28 y 33 centímetros, mientras que en Galápagos el aumento se aproxima a los 29 centímetros.
Pese a estos indicadores, el informe del Erfen señala que la respuesta de lluvias intensas y generalizadas todavía no se ha consolidado sobre el territorio nacional. Para las próximas semanas se prevén precipitaciones esporádicas, principalmente en sectores del norte y el interior de la región Litoral.
Octubre, noviembre y diciembre serán meses determinantes, pues marcarán la transición hacia la temporada lluviosa en la Costa y Galápagos y permitirán observar cómo evoluciona la interacción entre el océano y la atmósfera.
El escenario previsto apunta a que el Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027.
Los especialistas siguen estudiando el comportamiento del fenómeno. No obstante, los moradores de Guayaquil no esperan a que las lluvias lleguen para actuar. La prevención pasa por levantar muros, cambiar techos, proteger los electrodomésticos y mantener despejadas las alcantarillas.


