No permitas que un incidente o un imprevisto te arruinen tu viaje. Revisamos tu auto antes de salir:
- Llantas: Si hay protuberancias, pueden significar una rotura interior. En caso de estar muy gastados, bordes redondos o posibilidad de ver la primera capa, quizás sea mejor invertir en nuevas llantas. La profundidad del labrado es un buen indicador, pues si está gastado es vital que los cambies para no sufrir un accidente. Finalmente, es importante también revisar la presión y ajustarla a la recomendada.

- Nivel del aceite: Es el elemento que permite que el motor mantenga su temperatura adecuada y que funcione de forma correcta. Es clave realizar los cambios de aceite en el tiempo indicado por el fabricante.
- Nivel de líquidos: Comprueba que los líquidos estén entre el mínimo y máximo. Revisa el aceite, el líquido de refrigeración, el de dirección, el de frenos, el limpiaparabrisas y el agua. En el caso de que no lleguen al nivel mínimo, complétalo.
- Limpiaparabrisas y plumas: Si necesitas completar el agua en el envase de limpiaparabrisas, hazlo, porque te ayuda a la visibilidad. Además, si las plumas dejan huellas al pasar por el parabrisas, lo mejor es sustituirlas. El buen estado de ambos elementos garantiza la seguridad visual al conducir.
- Frenos: Verifica si las pastillas y discos están en buen estado, dado que son esenciales para que el sistema de frenos funcione. Puedes probar si hay sonidos agudos o vibraciones para determinar una revisión urgente.
- Batería: Revisa los niveles internos y en el caso de haber pasado más de dos años, es necesario considerar reemplazarla.
- Herramientas: Aunque realices todas estas revisiones, nadie está libre de una avería. Verifica que todas las herramientas y equipos estén en buen estado y completas. Así ante una emergencia, tendrás el respaldo para actuar seguro.


