El inicio del año escolar reabre el debate sobre la importancia del desayuno, una comida esencial que impacta directamente en el rendimiento académico y la salud.
on el regreso a clases en Ecuador, especialistas en nutrición advierten que saltarse el desayuno afecta la concentración, la memoria y la energía de niños y adolescentes, especialmente durante la jornada escolar matutina, donde el cuerpo requiere nutrientes tras varias horas de ayuno nocturno.
El desayuno es considerado por organismos internacionales como una de las comidas más importantes del día, especialmente en etapas de crecimiento. Tras un período de entre 8 y 12 horas sin ingesta de alimentos durante la noche, el organismo necesita reponer energía para iniciar sus actividades.
En el contexto escolar, esta primera comida cumple un rol fundamental. De acuerdo con recomendaciones de entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), una alimentación adecuada influye directamente en el desarrollo físico y cognitivo de los estudiantes.
En Ecuador, el inicio del ciclo educativo implica cambios en rutinas familiares, lo que puede provocar que algunos estudiantes omitan el desayuno por falta de tiempo o planificación.
Impacto en el rendimiento académico
Diversos estudios han demostrado que los estudiantes que desayunan presentan mejor rendimiento escolar, mayor capacidad de atención y mejor memoria a corto plazo. Esto se debe a que el cerebro necesita glucosa para funcionar correctamente, especialmente en horas de la mañana.
Cuando un niño o adolescente no desayuna, puede experimentar síntomas como fatiga, irritabilidad, dificultad para concentrarse e incluso dolores de cabeza. Estas condiciones afectan directamente su desempeño en clases y su participación en actividades educativas.
Además, la ausencia de desayuno puede llevar a un mayor consumo de alimentos poco saludables durante el día, lo que incrementa el riesgo de sobrepeso y problemas metabólicos a largo plazo.
Consecuencias para la salud
Omitir el desayuno de manera frecuente puede generar efectos negativos en la salud. Entre ellos se encuentran alteraciones en el metabolismo, disminución del rendimiento físico y posibles deficiencias nutricionales.
Especialistas señalan que el desayuno debe aportar entre el 20% y 25% de la ingesta calórica diaria, incluyendo alimentos como frutas, cereales integrales, lácteos y proteínas. Esta combinación permite mantener niveles adecuados de energía durante la jornada escolar.
En el caso de niños en edad escolar, una nutrición adecuada también contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico, lo que reduce la probabilidad de enfermedades.
Recomendaciones para el inicio de clases
Ante el retorno a las aulas, expertos recomiendan establecer rutinas que permitan incluir el desayuno en la jornada diaria. Preparar alimentos con anticipación o elegir opciones rápidas y nutritivas puede facilitar este hábito.
Entre las alternativas recomendadas se encuentran yogur con frutas, pan integral con proteína, avena o batidos naturales. Estas opciones son prácticas y aportan nutrientes esenciales para comenzar el día.
Asimismo, se sugiere evitar alimentos ultraprocesados con alto contenido de azúcar, ya que pueden generar picos de energía seguidos de caídas bruscas, afectando la concentración.
En el contexto educativo, promover el hábito del desayuno no solo depende de las familias, sino también de políticas públicas que impulsen programas de alimentación escolar. Garantizar el acceso a una alimentación equilibrada es un factor clave para mejorar el rendimiento académico y el bienestar de los estudiantes.


