¿Los fuertes sismos de Colombia y Venezuela pueden provocar un terremoto en Ecuador? La respuesta es no.
En una entrevista para El Telégrafo, Sandro Vaca, director encargado del Instituto Geofísico de la EPN, explica por qué estos eventos no anuncian un terremoto en el país, qué significa estar en el Cinturón de Fuego del Pacífico y cuáles son las zonas que mantienen atención científica.
¿Lo ocurrido con Venezuela y Colombia tiene relación con Ecuador?
Los sismos de Venezuela y Colombia no van a tener relación con la sismicidad que tenga aquí en Ecuador, es decir, no hay ninguna conexión.
La advertencia es importante porque, después de eventos sísmicos fuertes en países cercanos, suelen circular mensajes en redes sociales asegurando que Ecuador será el siguiente. Científicamente, esa conclusión no se puede hacer.
Actualmente no existe una herramienta científica capaz de señalar la fecha, lugar y magnitud exactos de un próximo terremoto.
Entonces, ¿puede ocurrir un terremoto fuerte en Ecuador?
Sí, puede ocurrir. Pero no porque haya temblado previamente en Venezuela o Colombia.
Ecuador tiene sus propias fuentes sísmicas y está ubicado dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa región caracterizada por una elevada actividad tectónica y volcánica.
En territorio ecuatoriano, uno de los procesos fundamentales es la subducción: una placa tectónica se introduce debajo de otra y, en las zonas donde ambas entran en contacto, se va acumulando deformación y energía.
Cuando esa energía se libera repentinamente, puede producirse un terremoto.
Ecuador posee una importante actividad sísmica: durante los últimos 120 años se han registrado cinco grandes sismos superiores a magnitud 7,7 y, desde la época colonial, alrededor de 40 eventos con características destructivas.
¿El tiempo puede influir en un potencial terremoto?
Los terremotos sí forman parte de lo que científicamente se conoce como ciclo sísmico, pero eso no significa que exista un calendario que permita afirmar que un país está “atrasado” para sufrir uno.
Después de un terremoto, la energía acumulada en determinada zona se libera. Con el paso del tiempo, la deformación vuelve a acumularse hasta que eventualmente puede producirse otro movimiento.
Pero el tiempo entre un terremoto y otro no es fijo. Depende, entre otros factores, de la velocidad con la que se acumula nuevamente esa deformación y de las características de cada falla tectónica.
¿Esmeraldas y Manabí, pueden ser más propensos a verse afectados por un terremoto?
Conocemos varios terremotos históricos: uno frente a Pedernales en 1942, otro de magnitud 7,7 frente a Esmeraldas en 1958 y un gran terremoto en 1979, ocurrido entre el sur de Colombia y el norte de Ecuador.
Bajo el principio de recurrencia sísmica, esas zonas seguirán siendo de interés durante los próximos años. Sin embargo, volvió a remarcar que eso no permite establecer cuándo ocurrirá un nuevo terremoto.
¿Hay forma de saber cuándo será el próximo terremoto?
Tampoco existe actualmente una tecnología capaz de decir que un terremoto ocurrirá mañana, la próxima semana o dentro de determinado número de meses.
Por eso, más que intentar adivinar cuándo temblará, la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva: conocer zonas seguras, contar con planes familiares y estar atentos a la información técnica oficial.
Un terremoto puede «despertar» a un volcán?
No existe una relación automática. Sin embargo, un terremoto podría actuar como un disparador únicamente cuando un sistema volcánico ya se encuentre previamente en condiciones cercanas a una erupción.
Algo similar puede ocurrir entre fallas. Un fuerte terremoto puede alterar las tensiones sobre otro segmento que ya estaba cargado de energía y facilitar una segunda ruptura.
Este tipo de interacción ayuda a explicar secuencias en las que ocurren dos grandes eventos cercanos, pero requiere que la segunda zona estuviera previamente preparada para romperse.


