No hay abastecimiento de leche. No se puede transportar, no se puede procesar. Pero a estas alturas el presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), Christian Wahli, dice que ya no es cuestión de las pérdidas sino de humanidad, de seguridad alimentaria. De las tiendas, de los puestos de comida, de los pequeños productores, de los trabajadores que con dos dólares buscan comer y no hay alimentos. Son efectos colaterales de la paralización que -dice- golpean al pequeño, “justo a los que quieren defender son los más afectados”. Esta asociación agremia a 85 empresas de varios sectores que producen fideos, carnes, leche, hasta caramelos.
¿Cuál es el balance de la industria, cómo están trabajando?
Estamos llegando a un punto de quiebre gravísimo, en que se tiene que pensar en lo humanitario y unirnos todos. En Ecuador hay un gran porcentaje, y por eso el paro, de gente desfavorecida que vive del día a día y ¿meterles en este problema? Estoy hablando de alimentación, pero también de atención de salud, los medicamentos, los enfermos que no puedan pasar en ambulancias, gravísimo. Y por otro lado los que están atrás, en las comunas, donde la gente está parando las carreteras, esa gente pierde todos los días. Todos los días estamos no con problemas, ya no hay abastecimiento de leche. No se puede transportar porque no hay cómo, y no se puede ofrecer productos pasteurizados. Pierden los pequeños productores que están alrededor de los centros de acopio, de leche, de frutas, pierden todo. Si no se le pudre en el campo, se le pudre en el transporte. Y no hay cómo procesarlas para que la ciudadanía tenga algo de estos productos.
¿Qué alternativas ven ante los constantes bloqueos y aún sin una solución política?
Lo que pedimos es que haya disposición al diálogo, no de trinchera, de apertura. Pedimos la creación de corredores humanitarios, en una matriz hemos identificado posibles convoyes en todo el país desde centros de producción hasta el comercio, para que dejen pasar nuestra materia prima y nuestros productos terminados. Hemos enviado al Ministerio de Industrias, por seguridad, deben estar acompañados. En la pandemia hicimos lo mismo. Tuvimos los corredores humanitarios y pudimos abastecer a Guayaquil desde la Sierra. Escuché a la alcaldesa (Cynthia Viteri) que quiere abrir la frontera con Perú. No hay mala intención de los serranos. Ya hay negocio informal de cerdos, arroz, papas, contrabando, imaginen si se abre, y hay que respetar normativas. En vez de llamar a abrir corredores humanitarios con Perú, que nos ayuden a hacer reflexionar a la gente de la Sierra y no buscar enfrentamientos entre la Costa y la Sierra.
Si ya no se puede pasteurizar leche, ¿qué problemas tendremos después, cuando ya no haya el producto?
La leche que consume el pueblo es la leche pasteurizada en funda, esa tiene una duración de 24 días y si se han producido al principio del paro, ya se comió la mitad de la vida útil de estos productos, y hasta que esté en percha ya no quedará casi nada. El consumidor va a tomar un producto que va a estar bordeando su fecha de expiración y para un producto pasteurizado eso es crítico. No lo es tanto un producto en envase de cartón, ese dura seis meses. El problema otra vez: el pobre. El producto popular no hay y no se puede pagar una leche de cartón.
Esta paralización agrava más los problemas que ya había en la industria de alimentos por la escalada de precios


