El partido se disputó en el Mangueirão, en Belém. Neymar inició en el banco de suplentes. Ya en cancha dio la asistencia para el gol de Rony, que marcó el 1-0 definitivo.
Neymar fue insultado durante todo el partido. En su desquite empezó a lanzar besos hacia la grada, burlándose de los rivales.
También empezó a saltar y gritar «eliminados» mientras se dirigía al camerino. Realizó varios gestos desafiantes, al punto que un grupo de hinchas quiso romper la cadena de seguridad para buscarlo.
A la salida del estadio, el bus del Santos fue zarandeado por los hinchas del equipo local.
Ahí no quedó todo. El presidente del Remo, Antonio Carlos Teixeira, calificó de «vagabundo» a Neymar y cuestionó que un futbolista con tanta influencia entre niños y jóvenes actuara de esa manera después de eliminar a un rival.


