La reserva ecológica Mache-Chindul, ubicada en la provincia de Esmeraldas, enfrenta una devastación sin precedentes. La voracidad de varias empresas madereras está conduciendo a una destrucción alarmante de su masa forestal, poniendo en grave peligro este valioso ecosistema.
Denuncia de la comunicadora local
Elizabeth Estupiñán Neira, periodista y residente de la parroquia rural Carlos Concha, ha sacado a la luz la problemática que atraviesa la reserva. Según Estupiñán, en este sector, especialmente durante las noches, se observa un constante movimiento de enormes vehículos cargados de madera procedente de Mache-Chindul. Esta actividad nocturna ha facilitado la extracción ilegal de madera, agravando la situación ambiental de la zona.
Impacto ambiental y biodiversidad
La extinción de aproximadamente 20 especies de animales y el riesgo inminente de desaparición de muchas más son solo una parte del daño. La comunicación de Estupiñán subraya cómo la construcción de caminos con maquinaria del Estado a través de su finca ha facilitado el acceso de las empresas madereras a lo más profundo de la reserva. Esto ha permitido una explotación intensiva de la madera, lo que ha llevado a una deforestación significativa y a la alteración del hábitat natural de múltiples especies.
Llamado Urgente al Estado
La denuncia de Estupiñán no solo apunta a la actividad maderera sino también a la inacción gubernamental. Con un tono de urgencia, pide que el Estado intervenga para detener la destrucción de Mache-Chindul. La advertencia es clara: si no se toman medidas inmediatas, la reserva podría desaparecer en un futuro no muy lejano, trayendo consigo consecuencias devastadoras como la sequía, el hambre y el desplazamiento de comunidades locales.


