El expresidente de Ecuador, Lenín Moreno, regresó a Ecuador para abordar su situación legal en el marco del caso Sinohydro y analizar el panorama político actual. Durante una entrevista concedida a El Universo, el exmandatario afirmó que los procesos judiciales que enfrenta responden a una supuesta persecución política derivada de su decisión de apartarse del movimiento liderado por Rafael Correa.Lenín Moreno aseguró que su gestión evitó que el país adoptara modelos políticos similares a los de Cuba, Venezuela o Nicaragua. Moreno, quien gobernó entre 2017 y 2021, sostuvo que el distanciamiento definitivo con el correísmo se consolidó tras la consulta popular de 2018, la cual eliminó la reelección indefinida.

Lenín Moreno heredó el poder del correísmo

Según el exmandatario, esta acción institucional fue el detonante de una serie de ataques que persisten hasta la actualidad. En su análisis, cuestionó la falta de alternancia en la Revolución Ciudadana, señalando que el movimiento permanece bajo el dominio absoluto de una sola figura, lo que, a su juicio, impide el flujo democrático de opiniones internas.

Respecto al futuro electoral del país, Moreno manifestó que, si Ecuador mantiene su sendero democrático y el respeto a la institucionalidad, el correísmo «no volverá al poder nunca más». Lenín Moreno argumentó que la ciudadanía se ha alejado de dicha tendencia a pesar de lo que denominó como una «propaganda multimillonaria«.

La Fiscalía sostiene que funcionarios públicos y particulares recibieron dádivas y pagos indebidos a cambio de facilitar decisiones clave sobre la adjudicación, financiamiento y ejecución del proyecto.

No obstante, advirtió que aún existen personas vinculadas a ese proyecto político dentro de las instituciones del Estado, a quienes calificó como «quintacolumnistas» que habrían influido en investigaciones judiciales como la del proyecto Coca Codo Sinclair.

 Moreno enfrenta el juicio de forma directa

Sobre su situación jurídica, Lenín Moreno insistió en su inocencia respecto a las irregularidades en la contratación de la hidroeléctrica, responsabilizando directamente a Rafael Correa y al exvicepresidente Jorge Glas.

Reveló que, en 2017, Correa insistió en que Glas fuera su compañero de fórmula pese a sus dudas iniciales. Moreno aclaró que decidió regresar al país, tras residir en Paraguay, para enfrentar el juicio de forma directa y establecerse de manera definitiva en territorio ecuatoriano.

Finalmente, consultado sobre sus aspiraciones políticas, Lenín Moreno descartó una candidatura inmediata con un «no, gracias», aunque evitó cerrar la puerta de forma absoluta al afirmar que «acerca del futuro no puede hablar jamás».

También se refirió a sus polémicas declaraciones pasadas sobre el pueblo ecuatoriano, indicando que se encuentra en un punto medio del arrepentimiento y definiendo a la ciudadanía como «medio loca, pero no mala». Con esta reaparición, el exmandatario busca posicionar su defensa técnica y política en un momento clave de su proceso judicial.