La Administración Espacial Nacional de China (CNSA) lanzó con éxito este domingo, 24 de mayo de 2026, la misión tripulada Shenzhou-23 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, ubicado en el desierto de Gobi con tres tripulantes.

La expedición hacia la estación espacial Tiangong tiene como objetivo principal estudiar los efectos de la microgravedad durante una permanencia continua de un año en órbita, un hito clave dentro de la planificación estratégica del país asiático para enviar tripulaciones humanas a la Luna antes del año 2030.

La nave espacial despegó impulsada por un cohete portador Larga Marcha 2F, transportando a tres tripulantes hacia el laboratorio orbital. La delegación está liderada por el comandante Zhu Yangzhu y el ex piloto militar Zhang Zhiyuan. Asimismo, el viaje destaca por la incorporación de Lai Ka-ying, quien se ha convertido oficialmente en la primera astronauta originaria de la región administrativa especial de Hong Kong en viajar al espacio exterior.

Astronauta podría romper un récord

Durante su estancia en la estación Tiangong, los cosmonautas asiáticos desarrollarán múltiples experimentos científicos enfocados en áreas de medicina, ciencias de la vida, física de fluidos y ciencia de materiales.

La NASA ha mencionado que las próximas misiones tienen como objetivo el descenso de astronautas en la superficie del polo sur lunar.

Estas investigaciones técnicas son consideradas esenciales por el gobierno de Beijing para preparar los futuros alunizajes tripulados y eventuales viajes de exploración hacia Marte. El principal reto de la misión recaerá sobre uno de los tripulantes, quien extenderá su permanencia a un año completo, registrando la estadía más prolongada de un astronauta chino en el espacio.

Especialistas de la comunidad internacional señalan que esta exposición prolongada servirá para analizar las alteraciones físicas y psicológicas en el organismo humano. Al respecto, el astrofísico Richard de Grijs, profesor de la Universidad Macquarie de Australia, explicó que someter a la tripulación a un año en órbita sitúa a los seres humanos en un régimen operativo complejo.

El programa forma parte de la competencia tecnológica

El experto manifestó que periódicamente se deben monitorear variables médicas críticas como la pérdida de densidad ósea, la atrofia muscular, las alteraciones del sueño y la exposición continua a la radiación cósmica.

El desarrollo del programa Shenzhou-23 forma parte de la competencia tecnológica de Beijing frente al programa Artemis de los Estados Unidos. Dentro de su cronograma para consolidarse como potencia espacial, China prevé probar este año su nueva nave tripulada Mengzhou y proyecta la construcción de la Estación Internacional de Investigación Lunar hacia el año 2035.