Los preparativos para el fin de año se empiezan a realizar en la av. América en Quito.
Los preparativos para el fin de año en Quito siempre viene cargado de tradiciones, color y alegría, a pesar de las inclemencias del tiempo. Este año no fue la excepción, el sábado 28 de diciembre, en la av. América, desde la calle Diego de Méndez hasta la av. Colón, los quiteños se dieron cita entre carpas, puestos de venta y la infaltable lluvia que acompañó la jornada.
En este emblemático tramo, decenas de comerciantes ofrecieron los tradicionales años viejos, pelucas de colores y ropa interior en una variedad de tonos, cada uno con su simbolismo. Las prendas amarillas prometen fortuna y prosperidad; las rojas, amor y pasión; y las blancas, paz y armonía. Los compradores se movían de carpa en carpa, buscando el accesorio perfecto para asegurar sus deseos para el próximo año.
Los monigotes, grandes protagonistas de la celebración, mostraron una diversidad impresionante. Desde figuras políticas como Luisa González, Diana Salazar, Daniel Noboa, Leónidas Iza, Pabel Muñoz y Lourdes Tibán, hasta uniformados como policías, agentes metropolitanos, agentes especiales y militares. Los más pequeños también tuvieron su cuota de alegría con personajes como Kung Fu Panda, Furia de «Intensamente», Burro de Shrek, Hulk, unicornios y hasta Freddy Krueger, en una extraña, pero divertida mezcla de lo infantil con lo escalofriante. los costos van desde $45 el más grande y $4los pequeños.

A pesar del clima, la alegría no se detuvo. Las personas que se van a disfrazar de «viudas», hombres disfrazados de mujeres, compraban su peluca, senos falsos, mientras se reían junto sus familiares. Las pelucas tenían un costo según su largo: peluca corta $5, peluca tamaño medio $6 y larga $8. Estas variaban entre estilos lisos y ondulados.
Para quien no sepa, si piensan salir el 31 de diciembre, tendrán que llevar consigo una funda con sueltos, ya que las viudas bailarán entre los vehículos que transitan por las calles y avenidas dela ciudad, ofreciendo un show cargado de humor y picardía a cambio de unas monedas.
En las casas, la preparación también sigue su curso. Las 12 uvas, un clásico de la noche vieja, esperan su momento para ser comidas, una por cada campanada, mientras se formulaban deseos para el año entrante, eviten ahogarse.
La quema de los años viejos, cargada de simbolismo, significará el cierre de ciclos y la renovación de energías, con cada monigote transformándose en cenizas bajo el fuego. Algunos solo serán quemados, otros serán apaleados y luego lanzados al fuego, como señal de que ese personaje es castigado.


