La Fuerza de Tarea Conjunta ‘Esmeraldas’ dejó de operar en la frontera norte, donde los atentados terroristas, secuestros y asesinatos cambiaron las estrategias de seguridad del Ecuador.
El grupo tenía que terminar la misión en julio del 2019, un año después de ser creada, pero la tensa calma obligó al Comando Conjunto de la Fuerzas Armadas a extender la permanencia hasta el 31 de diciembre.
“En la frontera hay paz”, lo dice con aplomo el contralmirante John Merlo, jefe del Mando Único que agrupa a tres batallones que tomaron la posta de la Fuerza de Tarea, que inicialmente estuvo al mando del general Gustavo Acosta. El cambio no mermó el número de militares, tanquetas, helicópteros y lanchas rápidas asignados para la frontera.
Lo que preocupa por ahora al Contralmirante es el paso terrestre informal que se formó en el puente que une a las comunidades de La Espriella-Colombia, con Mataje-Ecuador, que ya está siendo usado por colombianos y ecuatorianos, pese a que recién en 6 meses se aspira a tenerlo operativo.
Allí no hay todavía presencia migratoria, fitosanitaria, ni de aduana de ninguno de los dos países. Lo que sí se observa en el km 1,5 de la vía hacia Mataje, cantón San Lorenzo, es el retén militar donde se reporta que el flujo vehicular pasó de 25 a 30 carros diarios, a un número de 60; sin contar las motocicletas que también duplicaron su presencia.



