Ya es octubre del 2020 y Guayaquil conmemora su bicentenario de independencia, con una agenda que descarta los eventos masivos por el riesgo de contagio de COVID-19, pero que mantiene el civismo y aquel mensaje de una ciudad porteña que con el empuje de su gente no detiene su progreso y se sobrepone a la adversidad.
Afuera del parque Centenario, en la calle Lorenzo de Garaycoa y avenida 9 de Octubre, centro de la urbe huancavilca, decenas de ciudadanos siguieron el jueves 1 las incidencias del pregón efectuado temprano en la Columna de los Próceres, donde la alcaldesa Cynthia Viteri recordó los meses críticos de la pandemia para referirse a una Guayaquil airosa frente a escenarios negativos.
Con el virus contenido por efecto, según la autoridad, de las medidas adoptadas respecto a triaje en barrios, centros médicos para atender a la población, cercos epidemiológicos y restricciones impuestas a través de ordenanzas, la llamada capital económica del Ecuador vive sus fiestas con algo de relajamiento respecto a la pasada celebración juliana, correspondiente a los 485 años del proceso fundacional.
Esta vez, sujeto a restricciones de aforo, sí se efectuará la feria gastronómica Raíces. El Municipio abrió también una exposición de obras que recrean episodios preliminares a la gesta independentista del 9 de Octubre de 1820, incluido el «baile de la revolución», alusivo a la reunión social en la casa de José de Villamil, donde patriotas planificaron el golpe de libertad.
Se trata de obras alegóricas, llamativas para decenas de ciudadanos pudieron recordar o conocer de aquellos pasajes del Guayaquil de 1820. Nicole Navarrete aprovechó para fotografiar a su sobrina con el fondo de los trabajos artísticos.
La muestra está ubicada en la Plaza de la Administración (Clemente Ballén y Malecón Simón Bolívar). Wendy Baquerizo, quien había ido al centro de la ciudad a efectuar trámite, se mostró sorprendida del valor histórico plasmado en las figuras.
«Esto es cultura, lo que necesitamos. Espero que podamos salir, hay que estar atentos», subrayó.
Norma Gordillo dijo que es la propietaria de un bar que actualmente permanece cerrado por las restricciones adoptadas para contener la enfermedad. Mencionó que está golpeada económicamente, que espera pronto reactivarse con un negocio que no fuera restaurante, puesto que señaló que actualmente hay mucha competencia.
Dentro del plan de reactivación económica luego de los meses críticos del COVID-19, el Municipio autorizó que los bares operen como restaurantes, además aprobó la atención en las veredas.
Gustavo Cordovilla, espectador del pregón en la Columna de los Próceres, dijo que saldría a dar un paseo en los días de la fiesta octubrina ya que en julio la familia pasó encerrada, pero de aquello dependía de que no haya ninguna alerta de contagios.


