¿Desde cuándo los Reyes Magos son tres, Papá Noel viste de rojo y la mula y el buey acompañan el nacimiento de Jesús?
En estas fiestas se cruzan la Historia y la leyenda, la religión y el paganismo… Si a todo esto se le suma que no hay muchos testimonios escritos sobre tradiciones tan arraigadas como antiguas, el resultado es que, cuando se empieza a rastrear su origen, abundan las contradicciones y los símbolos sin base histórica:
El aspecto de Noel
Papá Noel es una de las figuras más famosas de la Navidad, pero lo que muchos no saben es que no siempre tuvo el aspecto de un anciano bonachón vestido de rojo. Los más escépticos con estas fechas culpan a una transnacional de refrescos y creen que su vestimenta surgió de un invento publicitario de la marca. Pero, ¿cuál es su verdadera historia?
Sus orígenes se remontan al siglo IV, con San Nicolás de Bari. Este santo fue obispo de Mira, en la actual Turquía, y la tradición cuenta que defendió la reputación de tres doncellas, a las que concedió dotes para que pudieran contraer matrimonio: durante la noche, arrojó tres bolsitas con monedas de oro en el interior de su casa. También se dice que devolvió la vida a tres niños, a quienes un malvado carnicero había asesinado y puesto en salazón. Así, se convirtió en protector de la infancia y, en su celebración, se comenzó a dar regalos a los niños.
Otras versiones
Según explica Fermín Labarga, profesor del Departamento de Teología Histórica de la Iglesia de la Universidad de Navarra (norte de España), el origen de la figura actual de Papá Noel se remonta a 1809, cuando el escritor estadounidense Washington Irving escribió la sátira “Historia de Nueva York”, en la que aparece, como tradición de origen holandés, la figura de un San Nicolás que deja regalos a los niños en los calcetines colgados junto a la chimenea.
¿Y los reyes magos?
Todos conocemos la historia de tres reyes magos y sabios, procedentes de Europa, Asia y África, que viajaron desde Oriente hasta Belén, siguiendo una estrella y portando tres obsequios para adorar a un recién nacido niño Jesús. Pero, en realidad, los Reyes Magos son unos de los personajes más enigmáticos de la Navidad por la falta de evidencias documentales sobre ellos.
Labarga precisa que el Evangelio no dice que fueran tres, ni reyes; solo “magos”, en el sentido de “personas sabias”. Su número osciló entre los dos representados en las catacumbas de Roma y los doce de las tradiciones sirias y armenias, aunque “se fijó más o menos pronto en tres”, en coincidencia con el número de ofrendas (interpretadas a su vez como símbolos): El oro, por ser Rey, el incienso por ser Dios y la mirra (utilizada para ungir los cadáveres) por ser hombre mortal.
En cuanto a sus nombres, no aparecen hasta el siglo VII y con la denominación de “Bithisarea, Melichior y Guthaspa”.
El profesor Labarga recuerda que el teólogo Tertuliano es el primero que los llama “reyes”, en el siglo III, y lo relaciona con la lectura de un salmo con el siguiente versículo: “Los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecen dones; los reyes de Arabia y Saba le traen regalos”.
Ni buey ni mula
El propio papa Benedicto XVI alimentó el debate en torno a la figura de los Magos de Oriente al señalar en su libro “La infancia de Jesús”, publicado en 2012, que la antigua Tartessos (la actual Andalucía Occidental) era el lugar de origen de los mismos. Y, sobre todo, al recordar que en el Evangelio no se habla de buey y mula en el pesebre.
Sembró así la duda sobre qué figuras colocar en los belenes familiares, lo que obligó a pronunciarse al portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino. Según explicó entonces, San Francisco de Asís puso un buey y una mula cuando inventó el belén como símbolo de la alegoría expresada por el profeta Isaías: “El buey conoce a su amo y el asno el pesebre de su señora; en cambio, Israel no conoce a su señor”. Al incluir a estos animales en el establo, el santo quería significar que el nuevo Israel (la Iglesia) “sí reconoce al Señor”.
FUENTES: Fermín Labarga, Departamento de Teología Histórica de la Iglesia de la Universidad de Navarra. Pepe Rodríguez, periodista especializado en asuntos religiosos. Informaciones de EFE




